Quistes de la hendidura branquial

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Este folleto está diseñado para proporcionar información sobre los quistes de la hendidura branquial. Explica qué son, cómo se diagnostican y las opciones de tratamiento disponibles. Este folleto es una guía general, y sus circunstancias individuales pueden variar. Siempre discuta su caso específico con su médico o cirujano (como un otorrinolaringólogo o un cirujano de cabeza y cuello).

Descripción general
Un quiste de la hendidura branquial es un tipo de bulto que se desarrolla en el cuello. Es una anomalía congénita, lo que significa que está presente desde el nacimiento. Estos quistes se forman durante las primeras etapas del desarrollo de un bebé en el útero.
Piense en el cuello y la cara en desarrollo como si estuvieran construidos a partir de una serie de arcos, un poco como los arcos de un puente. Estos se llaman arcos branquiales. Normalmente, estos arcos se fusionan sin problemas. Sin embargo, a veces quedan pequeños huecos o bolsas. Si el hueco forma una bolsa cerrada, puede llenarse de líquido, creando un quiste de la hendidura branquial. Si el hueco forma una conexión con la piel o el interior de la garganta, se denomina seno de la hendidura branquial o fístula. Este folleto se centra principalmente en los quistes, pero gran parte de la información también se aplica a los senos.
Los quistes de la hendidura branquial son casi siempre benignos (no cancerosos). Sin embargo, pueden causar problemas si se infectan o crecen lo suficiente como para presionar las estructuras cercanas. Pueden aparecer a cualquier edad, aunque se suelen notar más comúnmente en niños o adultos jóvenes.
Síntomas y causas
¿Qué los causa?
Como se mencionó, estos quistes son causados por la fusión incompleta de los arcos branquiales durante el desarrollo fetal. No se conoce ninguna forma de prevenirlos, y no son causados por algo que la madre hizo o dejó de hacer durante el embarazo. Es simplemente una variación en cómo se desarrolla el cuello. En algunos casos, las anomalías de la hendidura branquial pueden asociarse con otras afecciones, como el síndrome branquio-oto-renal (BOR), que puede afectar la audición y el desarrollo renal. Su médico evaluará esto si es necesario.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas pueden variar según la ubicación y el tamaño del quiste, y si está infectado. Aquí hay algunos signos comunes:
- Un bulto indoloro en el cuello: Este es el síntoma más común. El bulto puede ser liso y redondo, y podría moverse ligeramente al tocarlo o al tragar. Puede estar en cualquier lado del cuello.
- Hinchazón: El bulto puede crecer gradualmente con el tiempo, o puede hincharse repentinamente si se infecta.
- Cambios en la piel: Si hay un tracto sinusal presente, puede haber una pequeña abertura en la piel, a veces con drenaje de líquido similar a mucosidad. Esto es más común con los senos que con los quistes.
- Infección: Si el quiste se infecta, puede volverse:
- Rojo
- Doloroso y sensible
- Hinchado
- Caliente al tacto
- Puede descargar pus
- Dificultad para tragar (disfagia): Un quiste grande, especialmente si está infectado, a veces puede dificultar la deglución.
- Respiración ruidosa (estridor): En casos raros, un quiste muy grande puede presionar las vías respiratorias, causando respiración ruidosa. Esto es más preocupante en bebés.
- Infecciones recurrentes del cuello: En algunos pacientes pueden presentarse como infecciones recurrentes del cuello (abscesos).
Tipos de quistes de la hendidura branquial

Existen diferentes tipos, clasificados según el arco branquial del que se originan:
- Quistes de la primera hendidura branquial: Son menos comunes y suelen encontrarse cerca de la oreja, la línea de la mandíbula o el canal auditivo. Pueden tener una abertura de tracto sinusal por encima o por debajo de la línea de la mandíbula.
- Quistes de la segunda hendidura branquial: Son el tipo más común. Suelen aparecer en el lado del cuello, debajo de la mandíbula y delante de un gran músculo del cuello llamado esternocleidomastoideo.
- Quistes de la tercera y cuarta hendidura branquial: Son más raros y se localizan más abajo en el cuello, cerca de la glándula tiroides. A veces pueden presentarse con infecciones recurrentes en la región de la tiroides.
Diagnóstico e investigaciones
Si usted o su hijo tienen un bulto en el cuello, es importante consultar a un médico (médico de cabecera) para que lo revise. El médico:
- Tomará un historial médico: Preguntará sobre el bulto, cuánto tiempo lleva allí, otros síntomas y su salud general.
- Realizará un examen físico: Examinará el bulto y el resto del área del cuello y la cabeza.
Investigaciones:
Para confirmar el diagnóstico y descartar otras afecciones, el médico puede recomendar algunas pruebas:
- Ecografía: Esta suele ser la primera prueba. Utiliza ondas sonoras para crear una imagen del quiste y los tejidos circundantes. Es indolora y no implica radiación.
- Tomografía computarizada (TC): Utiliza rayos X para crear imágenes detalladas del cuello. Puede usarse si la ecografía no es clara o si el médico necesita más información sobre el tamaño y la ubicación del quiste, especialmente antes de la cirugía. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena para mejorar la imagen.
- Resonancia magnética (RM): Utiliza potentes imanes y ondas de radio para crear imágenes detalladas. Es particularmente buena para mostrar tejidos blandos y puede usarse si una TC no es adecuada o si se necesita más detalle.
- Aspiración con aguja fina (AAF): En algunos casos, el médico puede usar una aguja delgada para tomar una muestra de líquido del quiste. Este líquido se puede examinar bajo un microscopio para ayudar a confirmar el diagnóstico y descartar una infección. Esto es menos común para quistes simples en niños.
- Endoscopia: Si se sospecha que un tracto sinusal se conecta con el interior de la garganta, puede ser necesario un examen especial bajo anestesia, llamado endoscopia. Esto se requiere con menos frecuencia.
- Prueba de audición: Si se sospecha un quiste de la primera hendidura branquial, puede ser necesaria una prueba de audición.
Es importante recordar que no todas estas pruebas serán necesarias para cada paciente. Su médico decidirá qué pruebas son apropiadas para su situación individual.
Manejo y tratamiento
El tratamiento principal para los quistes y senos de la hendidura branquial es la extirpación quirúrgica. Sin embargo, el enfoque depende de si el quiste está infectado.
1. Si el quiste NO está infectado:
- Observación: Los quistes muy pequeños y asintomáticos podrían ser monitoreados sin cirugía inmediata, particularmente en niños muy pequeños. Sin embargo, siempre existe el riesgo de futuras infecciones, por lo que generalmente se recomienda la cirugía.
- Cirugía (escisión): El tratamiento estándar es extirpar quirúrgicamente todo el quiste y cualquier tracto sinusal asociado. Esto se realiza bajo anestesia general (estará dormido). El cirujano hará una incisión en el cuello, extirpará cuidadosamente el quiste y cerrará la incisión con puntos. La ubicación y el tamaño exactos de la incisión dependerán de la ubicación del quiste.
- Quistes de la primera hendidura branquial: pueden requerir la extirpación de parte de la glándula parótida.
- Quistes de la tercera y cuarta hendidura branquial: pueden requerir la extirpación de parte de la glándula tiroides.
2. Si el quiste SÍ está infectado:
- Antibióticos: El primer paso es tratar la infección con antibióticos. Estos suelen tomarse por vía oral. Los antibióticos comunes utilizados en el Reino Unido incluyen:
- Flucloxacilina: (Solo con receta) Generalmente se toma cuatro veces al día. La dosis dependerá de la edad y el peso del paciente.
- Co-amoxiclav: (Solo con receta) Generalmente se toma tres veces al día. De nuevo, la dosis depende de la edad y el peso.
- Claritromicina: (Solo con receta) Una alternativa para pacientes alérgicos a la penicilina. Generalmente se toma dos veces al día.
- Eritromicina: (Solo con receta, pero algunas formulaciones están disponibles sin receta para otras afecciones, no para tratar infecciones de la hendidura branquial). Se usa como alternativa si hay alergia a la penicilina. A menudo se toma cuatro veces al día, o dos veces al día para versiones de liberación modificada.
- Incisión y drenaje: Si la infección ha formado un absceso (una acumulación de pus), el médico puede necesitar hacer una pequeña incisión para drenar el pus. Esto se puede hacer bajo anestesia local o general.
- Cirugía retrasada: Una vez que la infección se ha resuelto por completo (generalmente después de varias semanas), generalmente se recomienda la cirugía para extirpar el quiste y prevenir futuras infecciones.
Prevención
Debido a que los quistes de la hendidura branquial son congénitos (presentes al nacer), no hay forma de evitar que se formen. No son causados por nada que se haya hecho o dejado de hacer durante el embarazo.
Pronóstico
El pronóstico para las personas con quistes de la hendidura branquial es generalmente muy bueno. La extirpación quirúrgica suele ser exitosa para eliminar completamente el quiste y prevenir problemas futuros. La recurrencia es poco común.
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