Colesteatoma

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Descripción general
Un colesteatoma es un crecimiento inusual y no canceroso de tejido similar a la piel que se desarrolla en el oído medio. El oído medio es el espacio lleno de aire que se encuentra detrás del tímpano. Aunque es poco frecuente, esta afección puede estar presente desde el nacimiento (conocido como colesteatoma congénito) o, más comúnmente, puede desarrollarse con el tiempo (un colesteatoma adquirido) como complicación de cambios prolongados en la presión dentro del oído.
Esencialmente, un colesteatoma se forma cuando las células cutáneas del revestimiento del conducto auditivo quedan atrapadas en el oído medio, una zona donde normalmente no deberían estar. Estas células cutáneas atrapadas continúan multiplicándose y descamándose, al igual que la piel en cualquier otra parte del cuerpo. A lo largo de varios meses, estas células muertas se acumulan gradualmente para formar un saco o quiste en crecimiento. Este crecimiento es significativo porque es localmente invasivo y destructivo. Esto significa que puede erosionar y dañar lentamente los delicados huesos del oído medio, llamados osículos (pequeños huesos que ayudan a la audición), e incluso puede extenderse hacia el hueso mastoides, que es la protuberancia ósea llena de aire situada detrás de la oreja.
Aunque el nombre "colesteatoma" pueda sugerir que se refiere a un tumor o al colesterol, no es ninguna de las dos cosas. Es una acumulación de tejidos epidérmicos (piel) y conectivos que crece de forma independiente y puede causar una serie de problemas, desde una secreción persistente en el oído hasta, en casos muy raros, complicaciones graves que afectan al cerebro. Por lo general, solo afecta a un oído, pero ocasionalmente puede afectar a ambos. En el Reino Unido, se estima que afecta a unos 3,000 adultos y 1,000 niños.
Síntomas y causas
Comprender por qué ocurre un colesteatoma y cómo se manifiesta es clave para un diagnóstico y tratamiento tempranos.
Síntomas
Los síntomas de un colesteatoma a menudo comienzan de forma sutil, y los crecimientos muy pequeños podrían no causar problemas notables al principio. Sin embargo, a medida que el crecimiento aumenta de tamaño, suelen aparecer los síntomas típicos:
- Secreción persistente del oído: Este es un síntoma muy común. Es posible que note una secreción acuosa en el oído afectado que a menudo tiene un olor desagradable. Esta secreción, conocida como otorrea, puede ser persistente y es posible que no desaparezca ni siquiera con gotas óticas antibióticas.
- Pérdida auditiva gradual: Muchas personas experimentan una pérdida lenta de la audición en el oído afectado. A menudo se trata de una hipoacusia conductiva, lo que significa que hay un problema en la forma en que las ondas sonoras se conducen a través del oído externo o medio.
- Sensación de plenitud o presión: Es posible que sienta una sensación de presión o de oído tapado en el interior.
- Infecciones de oído recurrentes: Las infecciones de oído frecuentes que reaparecen constantemente son un signo común.
- Mareos (vértigo): Algunas personas experimentan vértigo, que es una sensación de giro o de falta de equilibrio.
- Tinnitus (acúfenos): Es posible que escuche zumbidos, pitidos u otros ruidos en el oído, lo que se conoce como tinnitus.
- Dolor de oído: En casos más avanzados, o si hay una infección presente, es posible que experimente dolor en el oído afectado.
- Debilidad o parálisis facial: En casos poco frecuentes, si el colesteatoma crece lo suficiente como para dañar el nervio facial (el nervio que controla los músculos de la cara), puede provocar debilidad o caída de un lado de la cara.
- Dolor de cabeza: En casos muy avanzados, puede aparecer dolor de cabeza.
- Masa blanca nacarada o bolsa de retracción: Durante una exploración, un especialista en otorrinolaringología podría observar una masa blanca nacarada característica detrás del tímpano o una bolsa de retracción (donde el tímpano es succionado hacia adentro) con restos de piel atrapados.
En los niños, los síntomas comunes incluyen una secreción o supuración persistente del oído, una pérdida gradual de la audición y una sensación de dolor o presión en el oído.
Causas
Las causas fundamentales del colesteatoma se dividen principalmente en dos tipos: congénito y adquirido.
- Colesteatoma congénito: Este tipo es poco frecuente y significa que usted nace con la afección. Ocurre cuando pequeñas células cutáneas (epitelio escamoso) quedan atrapadas dentro del hueso temporal (el hueso en el lateral del cráneo que contiene el oído) durante su desarrollo como embrión. Por lo general, aparecen en la infancia, a menudo entre los 6 meses y los 5 años de edad, como un bulto blanco perlado detrás de un tímpano que, por lo demás, parece sano. Los niños con colesteatoma congénito normalmente no tienen antecedentes de infecciones de oído ni perforaciones del tímpano.
- Colesteatoma adquirido: Este es el tipo más común y representa alrededor del 80% de los casos. Suele desarrollarse debido a problemas prolongados con la trompa de Eustaquio, que es el pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta. Si este conducto no funciona correctamente, puede provocar una presión negativa crónica en el oído medio. Esta presión negativa puede hacer que una parte del tímpano sea succionada hacia adentro, formando una bolsa. Esta bolsa atrapa entonces las células cutáneas que normalmente recubren el conducto auditivo, permitiendo que se acumulen y formen el colesteatoma.
- Colesteatoma adquirido secundario: Esto puede ocurrir si su tímpano ha sufrido daños, por ejemplo, debido a una lesión, una infección grave o una cirugía de oído previa. Este daño puede crear una abertura que permita que las células cutáneas del conducto auditivo externo migren hacia el espacio del oído medio, donde se acumulan y forman el saco del colesteatoma. Las infecciones de oído recurrentes son una causa común en los niños.
Diagnóstico y pruebas
Si experimenta síntomas que sugieren un colesteatoma, es importante que consulte a su médico. El proceso de diagnóstico suele implicar varios pasos, comenzando con su médico de cabecera y pasando luego a un especialista.
Diagnóstico
Su proceso de diagnóstico suele comenzar con su médico de cabecera. Él escuchará sus síntomas y examinará el interior de su oído. Si sospecha de una infección, es posible que inicialmente le recete gotas para los oídos. Sin embargo, si sus síntomas persisten a pesar de los antibióticos, o si su médico de cabecera sospecha firmemente de un colesteatoma, le derivará a un especialista en Otorrinolaringología (ORL).
El especialista en ORL llevará a cabo una evaluación clínica exhaustiva. Esto a menudo implica un examen otoscópico, en el que utilizan un instrumento especial (un otoscopio, o a menudo un microscopio para una visión más detallada) para observar profundamente el interior de su oído. Durante este examen, el especialista buscará signos característicos de un colesteatoma, tales como:
- Una bolsa de retracción: es cuando una parte del tímpano es succionada hacia adentro.
- Una masa de color blanco perlado detrás del tímpano.
- Desechos escamosos (células cutáneas muertas) o una secreción con costras en el ático (la parte superior del oído medio) o en el conducto auditivo.
- Tejido de granulación, que es un tipo de tejido inflamado. Si se observa un pólipo granular (un pequeño crecimiento carnoso) en el conducto auditivo, se tratará como un colesteatoma hasta que se demuestre lo contrario.
- Cualquier espasmo o debilidad en los músculos faciales, lo cual podría indicar que el nervio facial está afectado.
También tomarán un historial detallado de sus problemas de oído.
Exploraciones
Para confirmar el diagnóstico y comprender el alcance total del colesteatoma, su especialista en otorrinolaringología programará más exploraciones:
- Tomografía computarizada (TC): Una tomografía computarizada (TC) es una prueba de imagen fundamental. Utiliza rayos X para crear imágenes detalladas en corte transversal de su oído y los huesos circundantes. Esta exploración ayuda al especialista a ver el tamaño y la ubicación exactos del colesteatoma, identificar cualquier erosión ósea (daño a los huesecillos, al hueso mastoides o a la cubierta ósea del oído interno y el nervio facial) y planificar el mejor abordaje quirúrgico.
- Resonancia magnética (RM): En algunos casos, puede ser necesaria una resonancia magnética (RM). Esto es especialmente cierto si existe la sospecha de que el colesteatoma podría haberse extendido a la cavidad craneal (el área dentro del cráneo donde se encuentra el cerebro), o para ayudar a diferenciar el colesteatoma de otras afecciones del oído medio.
- Evaluaciones auditivas (audiometría): Estas pruebas se realizan para medir su pérdida auditiva y determinar su tipo y gravedad.
- Pruebas de equilibrio: Si ha experimentado mareos o vértigo, se pueden realizar pruebas de equilibrio para evaluar el impacto en su sistema de equilibrio.
- Aspiración microscópica: A veces, el especialista en otorrinolaringología (ORL) puede utilizar un microscopio para aspirar cuidadosamente cualquier secreción o residuo de su oído. Esto puede proporcionar información importante sobre el estado de su tímpano, la integridad de la cadena osicular (los huesos del oído) y cualquier destrucción del hueso mastoides.
Gestión y tratamiento
El tratamiento del colesteatoma es principalmente quirúrgico, ya que los tratamientos médicos por sí solos no pueden curar la afección.
Tratamiento médico:
Los tratamientos médicos generalmente se limitan a controlar las infecciones asociadas. Si tiene una infección que causa secreción o dolor, su médico de cabecera o especialista en ORL puede recetarle:
- Antibióticos tópicos y/u orales: Se utilizan para eliminar la infección, reducir la secreción y aliviar el dolor.
Es muy importante entender que, aunque los antibióticos pueden tratar la infección, no eliminan el colesteatoma en sí. La limpieza regular del oído con aspiración en una clínica de ORL y el uso de gotas antibióticas cuando sea necesario pueden ayudar a controlar los síntomas y evitar que la enfermedad se propague más, pero este enfoque no curará el colesteatoma y sigue conllevando el riesgo de complicaciones graves.
Tratamiento quirúrgico:
La cirugía es el tratamiento principal y más eficaz para el colesteatoma. El objetivo primordial de la operación es extirpar completamente el colesteatoma para lograr un oído seco y seguro, y prevenir complicaciones graves. La operación se realiza generalmente bajo anestesia general, lo que significa que usted estará dormido, y suele durar entre una y tres horas.
Durante la cirugía, se suelen realizar incisiones (cortes) detrás de la oreja, por encima de la abertura del oído y/o dentro del conducto auditivo. Dependiendo del tamaño y la extensión del colesteatoma, el cirujano puede realizar diferentes tipos de mastoidectomía. Esto implica la eliminación cuidadosa de las células infectadas y del hueso de la apófisis mastoides. En casos de enfermedad muy limitada, algunos cirujanos pueden utilizar un endoscopio (un tubo delgado con luz y una cámara) a través del conducto auditivo.
Además de extirpar el colesteatoma, el cirujano también puede realizar:
- Timpanoplastia: Este procedimiento consiste en reparar el tímpano, a menudo mediante un injerto (un pequeño trozo de tejido tomado de otra parte de su cuerpo).
- Osiculoplastia: Se realiza para reparar o reconstruir los delicados huesos del oído (osículos) si han sido dañados por el colesteatoma.
Después de la operación:
Después de la cirugía, es posible que tenga puntos de sutura y un taponamiento dentro del oído, que generalmente se retiran al cabo de unas semanas. También es posible que lleve un vendaje en la cabeza, que suele retirarse la mañana siguiente a la operación. Es probable que le receten antibióticos tópicos (gotas para los oídos) y posiblemente esteroides para ayudar a la cicatrización.
La recuperación suele durar entre 6 y 8 semanas. Durante este tiempo:
- Necesitará descansar durante unas dos semanas.
- El dolor alrededor del oído es normal y puede controlarse con analgésicos recetados.
- Es común que al principio haya una secreción sanguinolenta por el oído.
- Es probable que su audición se sienta amortiguada debido al taponamiento en el oído, y cualquier acúfeno (tinnitus) que experimente podría empeorar temporalmente.
- Su equilibrio puede verse alterado durante unos días.
Es fundamental seguir todas las instrucciones postoperatorias cuidadosamente para evitar infecciones y ayudar a la cicatrización. Esto incluye mantener el oído y la cicatriz quirúrgica secos al lavarse (usando algodón impregnado en vaselina como tapón para el oído), completar cualquier tratamiento antibiótico que se le haya recetado y evitar actividades que causen cambios de presión en el oído, como sonarse la nariz con fuerza o estornudar con la boca abierta. Se debe evitar viajar en avión durante al menos 4 semanas después de la cirugía. Si tiene una cavidad mastoidea (un espacio creado en el hueso detrás del oído durante la cirugía), necesitará una limpieza regular de cera y mantener el oído seco a largo plazo.
Prevención
Prevenir el colesteatoma puede ser difícil porque su desarrollo a menudo está relacionado con afecciones subyacentes del oído o factores congénitos. Sin embargo, hay medidas que puede tomar para reducir el riesgo de desarrollar un colesteatoma adquirido y prevenir su progresión:
- Tratamiento oportuno de las infecciones de oído: Busque atención médica ante cualquier secreción persistente o infecciones de oído recurrentes. El tratamiento temprano y eficaz de las infecciones crónicas del oído (otitis media crónica) puede ayudar a prevenir las condiciones que conducen al colesteatoma.
- Abordar la disfunción de la trompa de Eustaquio: Si experimenta problemas continuos con su trompa de Eustaquio (el conducto que iguala la presión en el oído medio), como una sensación de plenitud o presión, coméntelo con su médico. El manejo adecuado de esta afección puede reducir el riesgo de retracción del tímpano y la posterior formación de colesteatoma.
- Mantener una buena higiene del oído: Aunque no es una medida preventiva directa para el colesteatoma en sí, mantener una buena higiene del oído y evitar la inserción de objetos en el mismo puede ayudar a prevenir lesiones o infecciones que podrían derivar en un colesteatoma adquirido secundario.
- Reconocimiento temprano de los síntomas: Esté atento a los síntomas del colesteatoma, como secreción persistente y maloliente del oído, pérdida gradual de la audición o infecciones recurrentes. Buscar atención médica inmediata ante estos síntomas puede conducir a un diagnóstico y tratamiento más tempranos, lo que potencialmente evita que la enfermedad cause daños significativos.
- Seguimiento regular: Si tiene antecedentes de problemas crónicos de oído o bolsas de retracción timpánica, puede ser beneficioso realizar revisiones periódicas con un especialista en otorrinolaringología para controlar la salud de su oído y detectar cualquier cambio a tiempo.
Perspectivas / Pronóstico
El pronóstico a largo plazo después de una cirugía de colesteatoma suele implicar un periodo de recuperación de 6 a 8 semanas. Sin embargo, el seguimiento a largo plazo es absolutamente esencial para detectar cualquier problema, especialmente la posibilidad de que el colesteatoma reaparezca.
Después de la cirugía:
- Audición: La cirugía tiene como objetivo prevenir complicaciones y puede mejorar su audición. Sin embargo, esto no está garantizado y su audición podría permanecer igual o incluso empeorar. El riesgo de pérdida auditiva total y permanente es mayor si la enfermedad ya ha dañado el oído interno o el sistema del equilibrio. Algunos niños pueden requerir audífonos o implantes después de la cirugía.
- Recurrencia: El colesteatoma puede reaparecer, ya sea como un colesteatoma residual (tejido que quedó atrás) o recurrente (nuevo crecimiento). Esta es una preocupación importante y necesitará citas de seguimiento regulares, que pueden incluir exámenes clínicos, resonancias magnéticas a ciertos intervalos o incluso una cirugía de "segunda mirada" para verificar si hay un nuevo crecimiento. También pueden ser necesarias visitas regulares de limpieza del oído para prevenir la reinfección.
- Riesgos quirúrgicos: Aunque la cirugía es generalmente segura, existen riesgos potenciales. Estos incluyen debilidad temporal o, raramente, permanente de los músculos faciales, mareos prolongados (especialmente si la enfermedad ha afectado el sistema del equilibrio), empeoramiento o pérdida auditiva permanente, perforación persistente del tímpano, secreción continua, infección y una pérdida temporal del gusto en el tercio anterior de la lengua en el mismo lado de la operación.
Posibles complicaciones si no se trata:
Si un colesteatoma no se trata, puede provocar complicaciones muy graves debido a su naturaleza destructiva:
- Sordera permanente: El colesteatoma puede destruir los huesecillos (huesos del oído) y dañar las estructuras del oído interno, lo que provoca una pérdida auditiva permanente.
- Daño a las estructuras del oído interno: Esto puede causar sordera permanente, mareos intensos y problemas de equilibrio continuos.
- Daño al nervio facial: El crecimiento puede dañar el nervio facial, lo que provoca debilidad o parálisis facial permanente.
- Propagación de la infección: En casos poco frecuentes pero graves, la infección asociada con un colesteatoma puede propagarse al cerebro, causando afecciones potencialmente mortales como meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal) o un absceso cerebral (una acumulación de pus en el cerebro).
- Daño al hueso mastoides: El colesteatoma puede erosionar y dañar el hueso mastoides detrás del oído.
La detección y el tratamiento tempranos del colesteatoma son fundamentales para prevenir estas complicaciones graves y mejorar su pronóstico a largo plazo.
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