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Disfagia (Dificultad para tragar)

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Reviewed by Mr Ahmad A. Hariri - Consultant ENT, Head & Neck and Thyroid Surgeon.

Contenido

Visión general

La disfagia es el término médico para la dificultad para tragar. Esta afección puede dificultar la deglución de alimentos sólidos, líquidos o incluso la propia saliva. La gravedad de la disfagia puede variar mucho; algunas personas experimentan retrasos leves e indoloros en el paso de los alimentos, mientras que a otras les resulta muy difícil o incluso imposible tragar cualquier cosa. Cuando se tiene disfagia, los alimentos o líquidos pueden volver (regurgitación), o se puede toser o atragantarse durante o después de comer y beber. A veces, tragar también puede ser doloroso.

La deglución es un proceso complejo que involucra muchos músculos y nervios diferentes trabajando juntos de manera coordinada. Cuando hay un problema con cualquier parte de este sistema, puede ocurrir disfagia. Los problemas pueden surgir en la parte posterior de la boca, dentro del esófago (el tubo que transporta los alimentos de la boca al estómago), o a veces debido a una presión externa sobre el esófago. Las afecciones que afectan los nervios y los músculos, como un accidente cerebrovascular, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple, son causas comunes, que a menudo aparecen junto con otros síntomas neurológicos.

La disfagia puede afectar a personas de cualquier edad, desde niños hasta ancianos, y puede ser un problema temporal, un desafío persistente o algo que empeora gradualmente con el tiempo. Es importante comprender que la dificultad para tragar no es solo un inconveniente; puede afectar significativamente su seguridad y la eficacia con la que puede comer y beber. Debido a que la disfagia a veces puede ser un signo de una afección de salud subyacente grave, es crucial buscar asesoramiento médico de inmediato para un diagnóstico preciso. Identificar la causa raíz es el primer paso hacia un manejo efectivo y la mejora de su calidad de vida.

Síntomas y causas

La disfagia puede presentarse de muchas maneras, haciendo que comer y beber sea un desafío. Comprender los signos y lo que podría estar causándolos es clave para obtener la ayuda adecuada.

Síntomas

Los síntomas de la disfagia pueden variar desde una leve molestia hasta dificultades graves, y pueden afectar su capacidad para tragar alimentos o líquidos específicos, o incluso llevar a una incapacidad completa para tragar. Aquí hay algunos signos comunes a los que debe prestar atención:

  • Tos o atragantamiento: Este es un síntoma muy común, que ocurre durante o inmediatamente después de comer o beber. Puede ser una señal de que los alimentos o líquidos están entrando en las vías respiratorias (un proceso llamado aspiración) en lugar de ir al esófago.
  • Regurgitación: Los alimentos o líquidos vuelven después de haberlos tragado. A veces, esto incluso puede salir por la nariz.
  • Sensación de que la comida se atasca: Puede sentir como si la comida estuviera atrapada en la garganta o el pecho, incluso después de haber intentado tragarla.
  • Cambios en la voz: Su voz puede sonar gorgoteante, húmeda o burbujeante después de comer o beber. A veces, puede volverse ronca.
  • Dificultades respiratorias: Puede experimentar dificultad para respirar, especialmente durante o después de las comidas.
  • Babeo persistente: La dificultad para tragar saliva puede provocar babeo.
  • Pérdida de peso inexplicable: Si tragar es difícil o doloroso, es posible que coma menos, lo que lleva a una pérdida de peso no planificada.
  • Infecciones torácicas recurrentes o neumonía: Si los alimentos o líquidos entran repetidamente en los pulmones (aspiración), puede provocar infecciones torácicas graves, incluida la neumonía por aspiración.
  • Dolor al tragar: Puede sentir dolor al intentar tragar.
  • Acidez estomacal: Esto a veces puede ser un síntoma, especialmente si la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) está contribuyendo a sus dificultades para tragar.
  • Cambios faciales: Como ojos llorosos, que pueden ocurrir durante o después de comer.
  • Dificultades para masticar o mover los alimentos en la boca: Antes de tragar, puede tener dificultades para masticar los alimentos correctamente o moverlos por la boca para prepararlos para la deglución.
  • Cambios en la fuerza o sensibilidad oral o facial: Puede notar debilidad o alteración de la sensibilidad en la boca o la cara, lo que puede afectar su capacidad para manejar los alimentos.

También es importante estar atento a la aspiración silenciosa, donde los alimentos o bebidas entran en las vías respiratorias sin causar signos obvios como tos o atragantamiento. Esto puede ser particularmente peligroso ya que puede no ser inmediatamente perceptible, pero aún así puede provocar infecciones torácicas graves.

En los niños, los signos específicos de disfagia pueden incluir rigidez o arqueamiento del cuerpo durante la alimentación, tiempos de comida muy prolongados, congestión torácica, mala coordinación entre la succión y la deglución, necesidad de tragar varias veces para un solo bocado y rechazo de ciertos alimentos.

Causas

La disfagia puede deberse a una amplia gama de afecciones que afectan la boca, la garganta o el esófago. Las causas son diversas y pueden afectar a personas de cualquier edad. Estas son algunas de las principales razones por las que alguien podría desarrollar dificultad para tragar:

  • Afecciones neurológicas: Son afecciones que afectan el cerebro, los nervios y los músculos involucrados en la deglución. Los ejemplos incluyen:
    • Accidente cerebrovascular (ACV): El daño cerebral puede afectar el control de los músculos de la deglución.
    • Enfermedad de Parkinson: Una afección progresiva que afecta el movimiento, que también puede afectar la coordinación de la deglución.
    • Esclerosis múltiple (EM): Una afección que afecta el cerebro y la médula espinal, lo que lleva a una variedad de síntomas, incluidas las dificultades para tragar.
    • Enfermedad de la motoneurona: Una enfermedad progresiva que debilita los músculos, incluidos los utilizados para tragar.
    • Demencia: Afecciones como el Alzheimer pueden afectar la función cognitiva y la capacidad de coordinar la deglución.
    • Lesión cerebral o craneal: El traumatismo craneal puede dañar las áreas del cerebro que controlan la deglución.
    • Parálisis de las cuerdas vocales: Cuando una o ambas cuerdas vocales no se mueven correctamente, puede afectar la protección de las vías respiratorias durante la deglución.
    • Parálisis cerebral y afecciones genéticas: Estas pueden afectar el control muscular y la coordinación desde el nacimiento.
    • Enfermedad crítica: Estar muy enfermo, especialmente en cuidados intensivos, a veces puede provocar problemas de deglución temporales o a largo plazo.
  • Cánceres: Los cánceres de boca, garganta (faringe) o esófago pueden bloquear directamente el paso de los alimentos o afectar los músculos y nervios involucrados en la deglución. El tratamiento para el cáncer de cabeza y cuello, como la cirugía o la radioterapia, también puede causar dificultades para tragar.
  • Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE): Es cuando el ácido estomacal fluye con frecuencia hacia el esófago. Con el tiempo, esto puede causar inflamación, estrechamiento (estenosis) o cambios en el esófago que dificultan y hacen dolorosa la deglución.
  • Problemas estructurales:
    • Problemas dentro del esófago: Esto podría incluir el estrechamiento del esófago (estenosis), bolsas (divertículos) o problemas con el funcionamiento incorrecto de los músculos del esófago.
    • Problemas en la parte posterior de la boca: Problemas con la lengua, el paladar blando o los músculos de la garganta.
    • Presión externa sobre el esófago: A veces, una glándula tiroides agrandada u otros crecimientos en el cuello pueden presionar el esófago, dificultando la deglución.
  • Otros factores:
    • Ciertos medicamentos: Algunos fármacos, como los antipsicóticos, pueden tener efectos secundarios que afectan la deglución.
    • Discapacidades de aprendizaje: Las personas con discapacidades de aprendizaje pueden tener afecciones subyacentes que afectan sus habilidades para tragar.
    • Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Las dificultades respiratorias a veces pueden afectar la coordinación necesaria para una deglución segura.
    • Mala dentición: La falta de dientes o una dentición poco saludable pueden dificultar la masticación adecuada de los alimentos, que es el primer paso en el proceso de deglución.
    • Afecciones sistémicas: Afecciones como la hipertensión (presión arterial alta), la diabetes o la enfermedad tiroidea a veces pueden asociarse con problemas de deglución.
    • Cirugía previa: Una cirugía previa en la cabeza, el cuello o el esófago a veces puede provocar dificultades para tragar.

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