Reflujo gastroesofágico

Aviso de traducción: Este folleto ha sido traducido automáticamente del inglés. Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar la precisión clínica, las traducciones automáticas pueden contener errores o matices. Para decisiones clínicas, consulte a un médico.
Descargo de responsabilidad: Este folleto proporciona información general y está destinado únicamente a fines educativos. No debe utilizarse como sustituto del asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Busque siempre el consejo de un profesional de la salud calificado para cualquier inquietud sobre la salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento.
Este folleto puede contener enlaces a sitios web o recursos externos (por ejemplo, YouTube) con fines de demostración; sin embargo, estos enlaces se proporcionan solo con fines informativos. Clinicol.co.uk no está afiliado, no respalda y no es responsable del contenido, la precisión o el cumplimiento de los derechos de autor de estas fuentes externas. El uso de estos enlaces externos es bajo su propio criterio y riesgo.
Visión general
El reflujo gastroesofágico es una afección muy común en la que el contenido de su estómago, incluyendo el ácido estomacal, los jugos digestivos (como la bilis) y las enzimas (como la pepsina), fluyen de vuelta hacia su esófago (el tubo que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago). Este flujo retrógrado a menudo se denomina "reflujo". Cuando esto ocurre regularmente y causa síntomas molestos o daño, se conoce como Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico, o ERGE.
La ERGE se considera una afección crónica o a largo plazo. Puede provocar una inflamación del esófago, llamada esofagitis. Si bien muchas personas piensan que el reflujo es solo acidez estomacal, también puede causar una variedad de otros síntomas, algunos de los cuales afectan la garganta, la laringe (caja de la voz) e incluso las vías respiratorias. Cuando el reflujo llega específicamente a la faringe (la parte posterior de la garganta) o la laringe (su caja de la voz), se conoce como Reflujo Laringofaríngeo, o RLF. Esto puede causar diferentes síntomas que quizás no relacione inmediatamente con su estómago.
Vivir con reflujo puede ser un desafío, pero comprender la afección y cómo manejarla puede mejorar significativamente su calidad de vida. Este folleto tiene como objetivo proporcionarle información detallada para ayudarle a comprender mejor el reflujo gastroesofágico.
Síntomas y causas
Comprender por qué ocurre el reflujo y qué síntomas puede causar es el primer paso para manejarlo eficazmente. El reflujo ocurre cuando la barrera natural entre su estómago y el esófago no funciona como debería, permitiendo que el contenido del estómago ascienda.
Síntomas
Los síntomas del reflujo gastroesofágico pueden variar mucho de una persona a otra. Pueden dividirse a grandes rasgos en síntomas típicos que afectan el área del pecho y el estómago, y síntomas atípicos que a menudo afectan la garganta, la voz y la respiración.
- Acidez estomacal: Es una sensación de ardor, generalmente sentida en el pecho, detrás del esternón. A veces puede extenderse hacia la garganta.
- Reflujo ácido / Regurgitación: Esto ocurre cuando el ácido del estómago o los alimentos regresan a la garganta o la boca, dejando un sabor desagradable, agrio o amargo.
- Esofagitis: Esto significa que el revestimiento de su esófago se ha inflamado debido a la exposición repetida al ácido del estómago. Puede causar molestias y dolor.
- Dificultad o dolor al tragar (Disfagia u Odinofagia): Puede sentir que la comida se atasca o experimentar dolor al intentar tragar.
- Mal aliento: La presencia de contenido estomacal en el esófago puede contribuir al mal aliento persistente.
- Hinchazón y eructos: Sensación de plenitud e incomodidad en el estómago, a menudo acompañada de eructos frecuentes.
- Náuseas y vómitos: Sensación de malestar estomacal y, en algunos casos, vómitos reales.
- Ronquera o cambios en la voz (Disfonía): Si el reflujo llega a su laringe, puede irritar las cuerdas vocales, lo que provoca una voz áspera o forzada.
- Tos persistente: Una tos crónica, especialmente una que no parece tener otra causa, puede ser un síntoma de reflujo que irrita las vías respiratorias.
- Carraspeo: Una necesidad frecuente de carraspear, a menudo con la sensación de tener algo atascado en la garganta.
- Sensación de globo faríngeo: Es la sensación de un bulto o algo atascado en la garganta, incluso cuando no hay nada físicamente allí.
- Dolor de garganta: Un dolor de garganta persistente o recurrente, particularmente si empeora por las mañanas.
- Asma: El reflujo a veces puede desencadenar o empeorar los síntomas del asma.
- Erosiones dentales: El ácido que sube del estómago puede desgastar el esmalte de los dientes con el tiempo.
Causas
El reflujo gastroesofágico ocurre porque un anillo muscular en la parte inferior de su esófago, llamado esfínter esofágico inferior, se debilita o se relaja con demasiada frecuencia. Este músculo actúa como una válvula, abriéndose para permitir que los alimentos pasen a su estómago y luego cerrándose herméticamente para evitar que el contenido del estómago regrese. Cuando no se cierra correctamente, se produce el reflujo.
Varios factores pueden contribuir a este debilitamiento muscular o pueden desencadenar los síntomas de reflujo:
- Peso: Tener sobrepeso u obesidad ejerce una presión adicional sobre su estómago, lo que puede empujar el contenido del estómago hacia arriba.
- Desencadenantes Alimentarios: Ciertos alimentos y bebidas pueden relajar el músculo esofágico o aumentar la producción de ácido estomacal. Los culpables comunes incluyen café, chocolate, tomates, alcohol, alimentos grasos, alimentos picantes, cafeína y cebollas. Las bebidas calientes también pueden ser un desencadenante para algunas personas.
- Hábitos Alimenticios: Comer comidas abundantes, comer demasiado rápido o acostarse demasiado pronto después de comer puede aumentar la probabilidad de reflujo.
- Fumar: La nicotina de los cigarrillos puede relajar el esfínter esofágico inferior y también reducir la producción de saliva, lo que ayuda a neutralizar el ácido.
- Alcohol: Beber alcohol puede relajar el músculo esofágico e irritar el esófago.
- Ropa Ajustada: La ropa ajustada alrededor de la cintura puede ejercer presión sobre el estómago, favoreciendo el reflujo.
- Estrés: Aunque el estrés no causa directamente el reflujo, puede empeorar los síntomas en muchas personas.
- Ciertos Medicamentos: Algunos medicamentos pueden afectar la capacidad del músculo para cerrarse correctamente o pueden irritar directamente el esófago. Estos incluyen antiinflamatorios no esteroideos (AINE como el ibuprofeno), anticolinérgicos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y bloqueadores de los canales de calcio. Si está tomando alguno de estos y experimenta reflujo, hable con su médico.
Diagnóstico e Investigaciones
Si experimenta síntomas de reflujo gastroesofágico, especialmente si son frecuentes, graves o no mejoran con remedios de venta libre, es importante que consulte a su médico de cabecera. Él/Ella podrá evaluar sus síntomas y decidir el mejor curso de acción.
Diagnóstico
Su médico de cabecera comenzará haciéndole preguntas detalladas sobre sus síntomas, incluyendo cuándo comenzaron, con qué frecuencia ocurren, qué los mejora o empeora, y si ya ha probado algún tratamiento. Esto se conoce como historial médico. También le preguntará sobre su estilo de vida, dieta y cualquier medicamento que esté tomando actualmente.
Para muchas personas con síntomas típicos de ERGE (como acidez estomacal y regurgitación ácida) y sin "síntomas de alarma" preocupantes, su médico podría sugerir una prueba inicial de medicación llamada inhibidor de la bomba de protones (IBP). Este se suele administrar una vez al día antes de una comida durante un período de 4 a 8 semanas para ver si sus síntomas mejoran. Este enfoque ayuda a diagnosticar la ERGE sin necesidad de pruebas invasivas inmediatas.
Sin embargo, es crucial estar atento a ciertos "síntomas de alarma" que requieren atención urgente y una investigación adicional. Debe contactar a su médico de cabecera inmediatamente si experimenta:
- Dificultad para tragar (disfagia)
- Vómitos persistentes
- Vómitos con sangre (hematemesis)
- Pérdida de peso inexplicable
- Síntomas de reflujo nuevos y persistentes si tiene más de 55 años
Si presenta alguno de estos síntomas de alarma, su médico probablemente organizará una endoscopia gastrointestinal urgente. En tales casos, los IBP no deben prescribirse antes de la endoscopia, ya que podrían enmascarar una afección subyacente más grave.
Para el reflujo laringofaríngeo (RLF), donde los síntomas de garganta y voz son la principal preocupación, el diagnóstico puede ser más desafiante. No existe una única prueba "estándar de oro". Su médico podría utilizar un cuestionario como el Índice de Síntomas de Reflujo para evaluar sus síntomas. A menudo, el tratamiento para el RLF se inicia basándose en sus síntomas, especialmente si también están presentes síntomas típicos de ERGE.
Pruebas diagnósticas
Dependiendo de sus síntomas y de cómo responda a los tratamientos iniciales, su médico podría recomendar pruebas diagnósticas adicionales:
- Endoscopia (Esofagogastroduodenoscopia - EGD): Este procedimiento implica la introducción de un tubo delgado y flexible con una cámara en el extremo, que se pasa por la garganta hasta el esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado. Permite al médico inspeccionar visualmente el revestimiento de estos órganos en busca de inflamación (esofagitis), úlceras u otras anomalías. También se utiliza para detectar afecciones como el esófago de Barrett, que es un cambio en el revestimiento del esófago que a veces puede desarrollarse en personas con reflujo a largo plazo.
- Nasofaringolaringoscopia Flexible: Este es un procedimiento que a menudo realiza un especialista en otorrinolaringología (ORL). Se introduce un endoscopio muy delgado y flexible a través de la nariz para examinar la faringe (garganta) y la laringe (caja de la voz). Esto ayuda al especialista en ORL a buscar signos de irritación o daño causados por el reflujo, como enrojecimiento, hinchazón o pequeños crecimientos (granulomas) en las cuerdas vocales.
- Pruebas de Fisiología Esofágica: Estas pruebas miden qué tan bien funciona su esófago. Pueden incluir:
- Monitorización del pH: Esto implica la colocación de una pequeña sonda en el esófago durante 24-48 horas para medir la cantidad de ácido que refluye y durante cuánto tiempo.
- Monitorización de la impedancia: Esta prueba puede detectar episodios de reflujo tanto ácido como no ácido.
- Prueba de Helicobacter pylori (H. pylori): Esta es una bacteria común que puede vivir en el estómago y causar inflamación o úlceras. Su médico podría realizar una prueba de H. pylori, ya que tratarla a veces puede mejorar los síntomas de la dispepsia (malestar en la parte superior del estómago).
Estas investigaciones ayudan a su equipo médico a obtener una imagen clara de lo que está causando sus síntomas y a guiar el plan de tratamiento más eficaz para usted.
Manejo y Tratamiento
El manejo del reflujo gastroesofágico a menudo implica una combinación de cambios en el estilo de vida y medicación. Para algunos, se puede considerar la cirugía. El objetivo es reducir los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida.
1. Modificaciones del Estilo de Vida (Terapias de Primera Línea y Adyuvantes): Estos son pasos cruciales y a menudo los primeros recomendados. Realizar estos cambios puede reducir significativamente sus síntomas:
- Reducción de Peso: Si tiene sobrepeso u obesidad, perder peso puede reducir significativamente la presión sobre su estómago y disminuir los episodios de reflujo.
- Eleve la Cabecera de su Cama: Para los síntomas nocturnos (durante la noche), elevar la cabecera de su cama entre 6 y 8 pulgadas (aproximadamente 15-20 cm) puede ayudar a que la gravedad mantenga el contenido del estómago hacia abajo. Puede hacerlo colocando bloques debajo de las patas de la cama o usando una almohada en cuña. Simplemente usar almohadas adicionales debajo de la cabeza no suele ser eficaz.
- Evite Acostarse Después de las Comidas: Intente evitar acostarse durante al menos 2-3 horas, o idealmente 3-4 horas, después de comer. Esto le da tiempo a su estómago para digerir los alimentos antes de que la gravedad pueda actuar en su contra.
- Coma Comidas Más Pequeñas y Frecuentes: En lugar de tres comidas grandes, intente hacer varias comidas más pequeñas a lo largo del día. Esto evita que su estómago se llene en exceso.
- Identifique y Evite los Alimentos Desencadenantes: Preste atención a qué alimentos y bebidas parecen empeorar sus síntomas e intente evitarlos. Los desencadenantes comunes incluyen café, chocolate, tomates, alcohol, alimentos grasos, alimentos picantes, cafeína y cebollas. Las bebidas calientes también pueden ser un desencadenante para algunos.
- Reduzca el Consumo de Alcohol: El alcohol puede relajar el músculo en la parte inferior de su esófago e irritar su revestimiento.
- Deje de Fumar: Fumar empeora significativamente el reflujo al relajar el músculo esofágico y reducir la saliva protectora.
- Evite la Ropa Ajustada: La ropa ajustada alrededor de su cintura puede ejercer presión sobre su estómago, empujando el contenido hacia arriba.
- Maneje el Estrés: Aunque el estrés no causa reflujo, puede hacer que los síntomas se sientan peor. Encontrar formas de manejar el estrés, como técnicas de relajación o mindfulness, puede ser útil.
- Revise los Medicamentos: Hable con su médico si alguno de sus medicamentos actuales (p. ej., AINE, anticolinérgicos, ISRS, bloqueadores de los canales de calcio) podría estar contribuyendo a su reflujo. No deje de tomar ningún medicamento recetado sin consultar primero a su médico.
2. Medicamentos: Si los cambios en el estilo de vida no son suficientes, o para síntomas más graves, su médico puede recomendarle medicación.
- Antiácidos y Alginatos: Para síntomas leves y ocasionales, los antiácidos de venta libre (como Co-magaldrox o Peptac) pueden proporcionar un alivio rápido al neutralizar el ácido estomacal. Los alginatos (como Gaviscon®) forman una capa protectora sobre el contenido del estómago, lo que puede ser particularmente eficaz para los síntomas persistentes de garganta asociados con el RFL. Estos se suelen tomar después de las comidas y al acostarse.
- Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP): Estos son medicamentos más potentes que reducen la cantidad de ácido que produce el estómago. Son muy eficaces para los síntomas de la ERGE. Su médico de cabecera podría recetarle un ciclo de un IBP, como omeprazol (p. ej., 40 mg una vez al día) o lansoprazol (p. ej., 30 mg una vez al día), generalmente durante 4-8 semanas. Los IBP se suelen tomar una vez al día antes de una comida. Para el manejo a largo plazo, el objetivo es encontrar la dosis efectiva más baja, y para algunos, tomarlos "a demanda" para síntomas leves o intermitentes podría ser posible.
3. Derivación a un especialista y cirugía:
- Consejo de un especialista: Si sus síntomas persisten a pesar de tomar dosis más altas de IBP, o si tiene ERGE confirmada que no responde a los IBP, su médico de cabecera puede derivarle a un especialista (como un gastroenterólogo o un cirujano otorrinolaringólogo) para una evaluación y manejo adicionales.
- Equipo Multidisciplinar (EMD): Para casos complejos, especialmente aquellos que involucran RFL, un enfoque de equipo que incluya a un especialista en otorrinolaringología, su médico de cabecera, un logopeda y un gastroenterólogo puede ser muy beneficioso.
- Cirugía: Si la medicación no es efectiva, o si prefiere no tomar medicación a largo plazo, la cirugía podría ser una opción. Los procedimientos quirúrgicos tienen como objetivo fortalecer la barrera entre el esófago y el estómago. Algunos ejemplos incluyen la funduplicatura laparoscópica, LINX® y RefluxStop™. Estos procedimientos se realizan típicamente en centros especializados después de una evaluación exhaustiva.
Prevención
La prevención del reflujo gastroesofágico implica en gran medida adoptar y mantener los cambios en el estilo de vida discutidos en la sección de manejo. Al seguir consistentemente estas recomendaciones, puede reducir significativamente la probabilidad de que ocurra el reflujo y minimizar sus síntomas.
- Mantenga un Peso Saludable: Mantener su peso dentro de un rango saludable reduce la presión sobre su abdomen, lo que ayuda a evitar que el contenido del estómago ascienda.
- Coma con Conciencia: Opte por comidas más pequeñas y frecuentes en lugar de comidas grandes y pesadas. Coma despacio y mastique bien los alimentos.
- Programe sus Comidas: Evite comer o beber alcohol dentro de las 3-4 horas antes de acostarse. Esto permite que su estómago se vacíe antes de que se acueste.
- Identifique y Evite los Alimentos Desencadenantes: Preste atención a los alimentos y bebidas que parecen empeorar su reflujo, como el café, el chocolate, los tomates, el alcohol, los alimentos grasos o picantes, la cafeína y las cebollas. Una vez identificados, intente limitarlos o evitarlos.
- Deje de Fumar: Fumar es un factor que contribuye significativamente al reflujo. Dejar de fumar puede mejorar considerablemente sus síntomas y su salud general.
- Limite el Consumo de Alcohol: Reducir la cantidad de alcohol que bebe puede ayudar a evitar que el músculo esofágico se relaje y a disminuir la irritación.
- Eleve la Cabeza al Dormir: Si experimenta reflujo nocturno, elevar la cabecera de su cama entre 6 y 8 pulgadas (15-20 cm) puede usar la gravedad a su favor.
- Use Ropa Holgada: Evite los cinturones apretados o la ropa que ejerza presión sobre el área del estómago.
- Controle los Niveles de Estrés: Aunque no es una causa directa, el estrés puede exacerbar los síntomas del reflujo. Incorpore actividades para reducir el estrés en su rutina diaria.
- Revise los Medicamentos con su Médico: Hable regularmente con su médico de cabecera sobre todos sus medicamentos para asegurarse de que ninguno esté contribuyendo a sus síntomas de reflujo.
Al incorporar estas medidas preventivas como parte regular de su rutina, puede desempeñar un papel activo en el manejo y la reducción del impacto del reflujo gastroesofágico en su vida diaria.
Pronóstico
El pronóstico para las personas con reflujo gastroesofágico es generalmente bueno, especialmente con un manejo adecuado. Muchas personas encuentran un alivio significativo de sus síntomas a través de cambios en el estilo de vida, medicamentos o una combinación de ambos. Sin embargo, es importante entender que la ERGE es a menudo una condición crónica, lo que significa que puede ser duradera y puede requerir un manejo continuo.
Sin un tratamiento constante, existe una alta probabilidad de que los síntomas regresen. Por ejemplo, aproximadamente el 50% de las personas con ERGE no tratada pueden experimentar síntomas nuevamente en un año, y hasta el 80% pueden tener una recurrencia a lo largo de su vida. Si tiene una inflamación grave del esófago (esofagitis), el riesgo de que los síntomas reaparezcan es aún mayor sin un tratamiento continuo.
La buena noticia es que con la terapia de mantenimiento, como tomar la dosis efectiva más baja de IBP, o adhiriéndose estrictamente a las modificaciones del estilo de vida, muchas personas pueden controlar eficazmente sus síntomas y evitar que regresen. Para aquellos que se someten a procedimientos quirúrgicos, el objetivo es proporcionar una solución a largo plazo para el reflujo, a menudo reduciendo o eliminando la necesidad de medicación diaria.
Aunque el reflujo es común, si no se trata o se maneja mal, puede llevar a ciertas complicaciones con el tiempo:
- Esofagitis: La inflamación persistente del esófago puede causar malestar y, en casos graves, provocar sangrado o úlceras.
- Estenosis Esofágicas Superiores: La inflamación a largo plazo puede causar cicatrización y estrechamiento del esófago, lo que dificulta y hace dolorosa la deglución de alimentos.
- Granulomas Laríngeos: Si el reflujo llega a la laringe, puede causar pequeños crecimientos benignos (no cancerosos) en las cuerdas vocales, lo que provoca ronquera o cambios en la voz.
- Estenosis Glóticas/Subglóticas: En casos raros y graves, la irritación crónica por reflujo puede provocar un estrechamiento de la vía aérea en el área de la laringe, lo que puede afectar la respiración.
- Esófago de Barrett: Esta es una condición en la que el revestimiento normal del esófago cambia a un tipo de revestimiento similar al que se encuentra en el intestino. Aunque el esófago de Barrett en sí mismo no es canceroso, se considera una condición precancerosa, lo que significa que conlleva un pequeño aumento del riesgo de desarrollar cáncer de esófago. Se puede recomendar una vigilancia regular (mediante endoscopia) para las personas con esófago de Barrett para monitorear cualquier cambio.
- Cáncer de Esófago y Gástrico: Aunque es raro, la ERGE grave y de larga evolución es un factor de riesgo para el cáncer de esófago. La Asociación de Pacientes con Enfermedades Esofágicas (OPA) destaca la importancia de manejar la ERGE para mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos potenciales.
Los seguimientos regulares con su médico de cabecera o especialista son importantes para asegurar que su plan de tratamiento siga siendo eficaz y para monitorear cualquier posible complicación. Al manejar activamente su condición, puede vivir una vida plena y saludable con reflujo gastroesofágico.
Need Expert Advice?
Book a consultation with Mr Ahmad Hariri to discuss your symptoms and treatment options.
Book a Consultation