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Bultos en el cuello

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Reviewed by Mr Ahmad A. Hariri - Consultant ENT, Head & Neck and Thyroid Surgeon.

Contenido

Información general


Un bulto en el cuello es cualquier hinchazón, protuberancia o masa en el cuello. Los bultos en el cuello son comunes y la mayoría no son graves. Sin embargo, un bulto en el cuello a veces puede ser un signo de una afección más grave, por lo que es importante que un médico revise cualquier bulto nuevo, especialmente si persiste durante más de unas pocas semanas.


Síntomas y causas


Los bultos en el cuello pueden variar mucho en tamaño, forma y textura. Pueden ser duros o blandos, móviles o fijos, dolorosos o indoloros. La ubicación del bulto también puede dar pistas sobre su causa. Las causas más comunes de bultos en el cuello incluyen:


  • Ganglios linfáticos inflamados: Estas pequeñas glándulas en forma de frijol son parte del sistema inmunitario del cuerpo. Pueden hincharse en respuesta a infecciones, como un resfriado, dolor de garganta o infección de oído. Los ganglios linfáticos inflamados suelen ser sensibles al tacto.
  • Infecciones: Las infecciones bacterianas o virales pueden causar abscesos (acumulaciones de pus) o glándulas inflamadas en el cuello.


  • Quistes: Estos sacos llenos de líquido pueden desarrollarse debajo de la piel y suelen ser inofensivos a menos que se infecten.


  • Lipomas: Son bultos grasos de crecimiento lento que suelen ser blandos y móviles. Generalmente son inofensivos.


  • Problemas de tiroides: La glándula tiroides, ubicada en la parte inferior frontal del cuello, puede desarrollar nódulos (bultos) o agrandarse (bocio).


  • Otras causas: Las causas menos comunes de bultos en el cuello pueden incluir anomalías congénitas, problemas de las glándulas salivales y, en casos raros, cáncer.


Diagnóstico e investigaciones


El diagnóstico de la causa de un bulto en el cuello generalmente comienza con una historia clínica completa y un examen físico. Su médico le preguntará sobre sus síntomas, incluyendo cuánto tiempo ha estado presente el bulto, si es doloroso y si tiene otros síntomas, como fiebre, pérdida de peso o dificultad para tragar.


Durante el examen físico, su médico examinará cuidadosamente el bulto, observando su tamaño, forma, textura y ubicación. También puede examinar otras áreas de su cuerpo, incluyendo los oídos, la nariz y la garganta.


Dependiendo de los hallazgos de la historia clínica y el examen físico, su médico puede recomendar investigaciones adicionales, tales como:


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  • Análisis de sangre: Estos pueden ayudar a identificar signos de infección u otras afecciones médicas subyacentes.


  • Ecografía: Utiliza ondas sonoras para crear imágenes del cuello y puede ayudar a determinar la naturaleza del bulto.
  • Biopsia por aspiración con aguja fina: Se inserta una aguja delgada en el bulto para recolectar una muestra de células para su examen bajo un microscopio. Esto puede ayudar a diagnosticar cáncer u otras afecciones.


  • Otras pruebas de imagen: En algunos casos, puede ser necesaria una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para proporcionar imágenes más detalladas del cuello y las estructuras circundantes.


Manejo y tratamiento


El tratamiento para un bulto en el cuello depende de la causa subyacente.


  • Ganglios linfáticos inflamados debido a una infección viral: Estos a menudo se resuelven por sí solos sin tratamiento.


  • Infecciones bacterianas: Se pueden recetar antibióticos para tratar la infección.


  • Quistes: Los quistes pequeños y sin complicaciones pueden no requerir tratamiento. Los quistes más grandes o infectados pueden necesitar ser drenados o extirpados quirúrgicamente.


  • Lipomas: Estos generalmente se pueden dejar solos, pero pueden extirparse quirúrgicamente si causan preocupaciones estéticas o molestias.
  • Problemas de tiroides: El tratamiento depende de la afección específica y puede incluir medicamentos, terapia con yodo radiactivo o cirugía.


  • Cáncer: El tratamiento para los bultos en el cuello causados por cáncer puede implicar cirugía, radioterapia, quimioterapia o una combinación de estos tratamientos.


Prevención


Muchos bultos en el cuello no se pueden prevenir. Sin embargo, practicar una buena higiene, como lavarse las manos con frecuencia, puede ayudar a reducir el riesgo de infecciones que pueden causar ganglios linfáticos inflamados. Evitar fumar y el consumo excesivo de alcohol también puede ayudar a reducir el riesgo de ciertos tipos de bultos en el cuello, incluidos los causados por cáncer.


Pronóstico


El pronóstico para la mayoría de los bultos en el cuello es muy bueno. Muchos bultos son benignos y se resuelven por sí solos o con un tratamiento simple. Incluso los bultos cancerosos en el cuello a menudo se pueden tratar con éxito, especialmente si se diagnostican y tratan temprano. Es esencial buscar consejo médico para cualquier bulto nuevo en el cuello, especialmente si persiste durante más de unas pocas semanas, para asegurar un diagnóstico rápido y un tratamiento adecuado.

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