Masa parotídea

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Descripción general
Las glándulas parótidas son las más grandes de las tres principales glándulas salivales de su cuerpo. Usted tiene dos de ellas, ubicadas justo debajo y delante de cada oído, extendiéndose hacia el cuello. Su función principal es producir saliva, que ayuda a masticar, tragar y digerir.
Un "bulto parotídeo" se refiere a un crecimiento o hinchazón anormal dentro de una de estas glándulas. Estos bultos son causados por un crecimiento excesivo de células. Es importante saber que la mayoría de los bultos parotídeos son benignos (no cancerosos). De hecho, aproximadamente el 80% de todos los tumores de las glándulas parótidas no son cancerosos. Los tumores malignos (cancerosos) en la glándula parótida son raros, afectando aproximadamente a 1 de cada 100.000 personas cada año.
Los tipos comunes de bultos parotídeos benignos incluyen el adenoma pleomorfo (que es el tipo más frecuente) y el tumor de Warthin. Aunque los bultos benignos no son cancerosos, algunos tipos, como los adenomas pleomorfos, pueden ocasionalmente cambiar con el tiempo y volverse malignos. Por esta razón, la evaluación y el tratamiento tempranos son importantes.
Además de los tumores, otras cosas pueden causar un bulto en el área parotídea. Estas pueden incluir ganglios linfáticos inflamados (por ejemplo, debido a infecciones como la tuberculosis), linfoma (un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático), o incluso la propagación de cáncer de malignidades cutáneas en la cara o el cuero cabelludo. A veces, las obstrucciones causadas por cálculos en las glándulas salivales también pueden provocar hinchazón y molestias en la glándula.
Síntomas y causas
Comprender los síntomas y las posibles causas de un bulto parotídeo puede ayudarle a saber cuándo buscar consejo médico. Aunque muchos bultos son inofensivos, siempre es mejor que un médico revise cualquier bulto nuevo o cambiante.
Síntomas
El síntoma más común de un bulto parotídeo, ya sea benigno o maligno, es un bulto o hinchazón notable en un lado de la cara, típicamente delante o debajo del oído, o en la mejilla. Aquí hay algunos síntomas a tener en cuenta:
- Masa indolora de crecimiento lento: Esta es la forma más común en que se presentan los tumores benignos. A menudo crecen muy lentamente durante meses o años y generalmente no causan ningún dolor. Los bultos benignos suelen aparecer después de los 40 años.
- Dolor: Aunque muchos bultos son indoloros, el dolor puede ocurrir tanto en tumores benignos como malignos. Este dolor podría deberse a una infección, sangrado dentro del bulto, o si un tumor canceroso está creciendo hacia los tejidos circundantes.
- Crecimiento rápido repentino: Si un bulto que ha estado estable durante mucho tiempo de repente comienza a crecer muy rápidamente, esto puede ser una señal preocupante. Podría sugerir que un tumor previamente benigno, como un adenoma pleomorfo, se ha transformado en una forma cancerosa más agresiva (conocida como carcinoma ex-adenoma pleomorfo).
- Debilidad o parálisis facial (parálisis facial): El nervio facial, que controla los músculos de la cara, atraviesa directamente la glándula parótida. Si un bulto parotídeo causa debilidad o parálisis en un lado de la cara (dificultando sonreír, cerrar el ojo o levantar la ceja), esto es un fuerte indicador de malignidad y requiere atención médica urgente.
- Dificultad para tragar: Un bulto grande o uno que está creciendo hacia las áreas circundantes podría dificultar la deglución de alimentos o líquidos.
- Dificultad para abrir la boca ampliamente (trismo): Si el bulto afecta los músculos o estructuras involucradas en el movimiento de la mandíbula, podría resultarle difícil abrir la boca por completo.
- Entumecimiento facial: Un bulto que presiona o invade los nervios sensoriales puede provocar entumecimiento en partes de la cara.
- Llaga o lesión en el bulto: La presencia de una llaga abierta o lesión en el propio bulto se asocia más comúnmente con tumores cancerosos.
- Asimetría facial: El bulto puede hacer que un lado de su cara se vea diferente del otro.
Los tumores malignos son más comunes después de los 60 años y tienen más probabilidades de causar dolor y otros síntomas preocupantes como debilidad facial.
Causas
Los bultos parotídeos surgen de un crecimiento excesivo anormal de células dentro de la glándula. La causa específica puede variar:
- Tumores benignos: La mayoría de los bultos son benignos y resultan de un crecimiento excesivo de células no cancerosas. Los tipos más comunes son el adenoma pleomorfo y el tumor de Warthin. La razón exacta por la que se desarrollan estos tumores benignos no se comprende completamente.
- Transformación maligna: Algunos tumores benignos, particularmente los adenomas pleomorfos, tienen el potencial de volverse cancerosos a lo largo de muchos años si no se tratan. Esta transformación se caracteriza por un cambio repentino en el patrón de crecimiento.
- Tumores malignos (cáncer): Los tumores parotídeos cancerosos son raros. Las causas exactas del cáncer de glándula salival son generalmente desconocidas. Sin embargo, se cree que ciertos factores aumentan el riesgo, incluyendo:
- Edad avanzada: El riesgo de tumores malignos aumenta con la edad, especialmente después de los 60 años.
- Exposición a la radiación: La exposición previa a la radiación en el área de la cabeza y el cuello (por ejemplo, por tratamientos médicos anteriores) puede ser un factor de riesgo.
- Ciertas exposiciones laborales: Algunas exposiciones ocupacionales específicas podrían aumentar ligeramente el riesgo, aunque esto es raro.
- Otras afecciones: No todos los bultos son tumores. También pueden ser causados por:
- Ganglios linfáticos inflamados: Ganglios linfáticos inflamados dentro o alrededor de la glándula parótida, a menudo debido a una infección (como la tuberculosis).
- Linfoma: Un tipo de cáncer que comienza en el sistema linfático.
- Metástasis: Esto significa que las células cancerosas se han diseminado a la glándula parótida desde un cáncer primario en otra parte, a menudo de cánceres de piel (como carcinoma de células escamosas o melanoma) en la cara o el cuero cabelludo.
- Cálculos en las glándulas salivales: Estas pequeñas piedras pueden bloquear los conductos que transportan la saliva, lo que lleva a una acumulación de saliva e hinchazón en la glándula.
Diagnóstico e investigaciones
Si nota un bulto parotídeo o experimenta algún síntoma preocupante, su médico de cabecera o dentista suele ser su primer punto de contacto. Luego le remitirán a un especialista, típicamente un cirujano de oído, nariz y garganta (ORL) o un especialista en cabeza y cuello, para una evaluación adicional. Si se sospecha cáncer, generalmente se le remitirá en un plazo de dos semanas.
Diagnóstico
El proceso de diagnóstico comienza con una evaluación clínica exhaustiva:
- Historial médico: El especialista le hará preguntas detalladas sobre sus síntomas, incluyendo cuándo notó el bulto por primera vez, cómo ha cambiado con el tiempo, si tiene algún dolor y si ha experimentado debilidad facial u otros síntomas relacionados. También le preguntará sobre su salud general y cualquier historial médico relevante.
- Examen físico: El especialista examinará cuidadosamente su cabeza y cuello, prestando mucha atención al bulto en sí. Palpará su tamaño, forma, consistencia (si es blando, firme o duro) y si se mueve libremente o se siente fijo a los tejidos circundantes. También buscará cualquier signo de debilidad del nervio facial y examinará su boca y garganta.
Si se sospecha cáncer, su caso será discutido por un equipo multidisciplinario (MDT). Este equipo incluye varios especialistas como cirujanos, oncólogos (médicos especialistas en cáncer), radiólogos y patólogos, que trabajan juntos para decidir el mejor plan de diagnóstico y tratamiento para usted.
Investigaciones
Para obtener una imagen más clara del bulto, se pueden realizar varias investigaciones:
- Pruebas de imagen: Estas pruebas ayudan a los médicos a ver el tamaño del bulto, su ubicación exacta y si está afectando estructuras cercanas.
- Ecografía: Esta suele ser la primera prueba de imagen. Utiliza ondas sonoras para crear imágenes del bulto y puede ayudar a determinar si es sólido o está lleno de líquido.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): Estas exploraciones más detalladas proporcionan imágenes completas de la glándula parótida y las áreas circundantes. Son particularmente útiles para bultos que se sienten fijos, si hay sospecha de que el bulto se extiende profundamente en la glándula, o si hay alguna debilidad del nervio facial. Ayudan a evaluar la extensión del bulto y su relación con estructuras importantes como el nervio facial.
- Biopsia: Esto implica tomar una pequeña muestra de células o tejido del bulto para examinarla bajo un microscopio. Esto es crucial para determinar si el bulto es benigno o maligno.
- Citología por aspiración con aguja fina (CAAF o PAAF): Este es un procedimiento común donde se utiliza una aguja muy delgada para recolectar una muestra de células del bulto. Generalmente se realiza con guía ecográfica para asegurar la precisión. Las células son luego examinadas por un patólogo. La CAAF se realiza para casi todas las masas parotídeas.
- Biopsia con aguja gruesa: Si los resultados de la CAAF no son claros o si hay una fuerte sospecha de malignidad o linfoma, se puede usar una aguja ligeramente más grande para tomar un pequeño trozo de tejido. Esto proporciona más material para que el patólogo lo analice.
Manejo y tratamiento
El tratamiento para un bulto parotídeo depende completamente de su causa, si es benigno o maligno, su tamaño y su salud general. El diagnóstico y tratamiento tempranos son siempre importantes para el mejor resultado posible.
- Cirugía (Parotidectomía): Este es el tratamiento principal para la mayoría de los bultos parotídeos. Una parotidectomía es un procedimiento quirúrgico para extirpar el tumor. Se realiza bajo anestesia general, lo que significa que estará dormido durante la operación.
- Para bultos bien definidos, móviles y clínicamente benignos, a menudo se realiza una parotidectomía parcial (también conocida como parotidectomía superficial). Esto implica extirpar el tumor junto con una pequeña cantidad de tejido sano circundante, preservando cuidadosamente el nervio facial.
- Para tumores más grandes, aquellos que afectan partes más profundas de la glándula, o si se confirma o se sospecha fuertemente cáncer, puede ser necesaria una parotidectomía total.
- Si el cáncer se ha extendido al hueso o músculo cercano, estos tejidos también pueden necesitar ser extirpados durante la cirugía.
- La cirugía a menudo se recomienda incluso para bultos benignos porque algunos pueden crecer mucho, causar molestias o tener una pequeña posibilidad de volverse cancerosos con el tiempo.
- Radioterapia: Este tratamiento utiliza rayos X o protones de alta energía para destruir las células cancerosas. Se utiliza típicamente para tumores cancerosos de la glándula parótida.
- La radioterapia a menudo se administra después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa restante y reducir el riesgo de que el cáncer regrese.
- En algunos casos, si la cirugía no es posible o adecuada, la radioterapia puede usarse como tratamiento principal.
- Quimioterapia: Esto implica el uso de medicamentos potentes para destruir las células cancerosas. La quimioterapia puede usarse para ciertos tipos de cáncer de glándula parótida, especialmente si se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los medicamentos específicos y el plan de tratamiento se adaptan al tipo de cáncer, su etapa y su salud general.
- Tratamientos específicos para otras causas:
- Si el bulto se debe a una infección como la tuberculosis, se prescribirá tratamiento médico con antibióticos.
- Si se diagnostica linfoma, se le remitirá a un especialista en oncología o hematología para el tratamiento adecuado del cáncer.
- Para el cáncer de piel metastásico que se ha extendido a la glándula parótida, la cirugía (parotidectomía superficial o total) puede combinarse con la extirpación de los ganglios linfáticos del cuello (disección de cuello).
- Para los cálculos de las glándulas salivales que causan obstrucciones, el tratamiento podría implicar la extirpación del cálculo solo, aunque esto no siempre es posible si el cálculo está profundamente dentro de la glándula o si la glándula está significativamente enferma.
Prevención
Las causas exactas de los bultos parotídeos, particularmente los cancerosos, no se comprenden completamente. Por lo tanto, las medidas preventivas específicas no están bien definidas. Si bien se han identificado ciertos factores de riesgo para el cáncer de glándula salival, como la edad avanzada, la exposición a la radiación en el área de la cabeza y el cuello, y algunas exposiciones laborales, estos no siempre se pueden evitar.
El paso "preventivo" más importante es en realidad la detección temprana. Si nota cualquier bulto o hinchazón nuevo delante de su oído o en su mejilla, o experimenta cualquiera de los síntomas mencionados en este folleto (especialmente debilidad facial, crecimiento rápido o dolor persistente), es crucial que consulte a su médico de cabecera o dentista de inmediato. El diagnóstico y tratamiento tempranos mejoran significativamente el pronóstico, particularmente para las afecciones malignas, y pueden evitar que los bultos benignos crezcan mucho o que potencialmente se transformen en cáncer.
Pronóstico
El pronóstico a largo plazo para un bulto parotídeo depende significativamente de si es benigno o maligno, y de cuán temprano se diagnostique y trate.
- Para bultos benignos: La mayoría de los bultos parotídeos (alrededor del 80%) no son cancerosos. Estos suelen ser de crecimiento lento y, una vez extirpados quirúrgicamente, generalmente se curan. Los pacientes suelen recuperarse bien después de la cirugía. Sin embargo, es importante saber que algunos tumores benignos, como los adenomas pleomorfos, pueden ocasionalmente sufrir una transformación maligna si se dejan sin tratar durante mucho tiempo. Esto puede llevar a un cáncer más agresivo con un pronóstico más desfavorable. Esta es una razón clave por la que a menudo se recomienda una evaluación y tratamiento tempranos incluso para los bultos benignos.
- Para bultos malignos (cáncer): Para los tumores parotídeos cancerosos, el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son cruciales para un pronóstico favorable. El tratamiento a menudo implica cirugía, a veces seguida de radioterapia o quimioterapia. El pronóstico a largo plazo para el cáncer depende de varios factores, incluyendo el tipo específico de células cancerosas, cuán avanzado está (su etapa y grado) y su salud general.
Si un bulto parotídeo, ya sea benigno o maligno, se deja sin tratar, puede provocar dolor e infección continuos. En casos raros, si un tumor maligno no se trata, puede crecer y potencialmente diseminarse, volviéndose potencialmente mortal. Las citas de seguimiento regulares con su especialista serán una parte importante de su atención a largo plazo para monitorear su recuperación y verificar cualquier recurrencia o nuevos problemas.
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