Nódulos tiroideos

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Descripción general

Los nódulos tiroideos son crecimientos anormales o bultos de células que se forman dentro de la glándula tiroides. La glándula tiroides es un órgano con forma de mariposa situado en la base del cuello, justo debajo de la nuez de Adán. Desempeña un papel crucial en la producción de hormonas que regulan muchas de las funciones del cuerpo, incluyendo el metabolismo, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal.
Estos nódulos son muy comunes. Si bien solo entre el 4 y el 7 % de los adultos tienen bultos tiroideos que se pueden sentir al tacto (palpables), hasta un 40 a 50 % de las personas pueden tener nódulos detectados de forma incidental (por casualidad) durante una ecografía realizada por otro motivo. Tienden a ser más frecuentes a medida que las personas envejecen y son más comunes en mujeres que en hombres.
La gran mayoría de los nódulos tiroideos (más del 90 al 95 %) son benignos, lo que significa que no son cancerosos. Sin embargo, un pequeño porcentaje (alrededor del 5 %) puede ser canceroso. El cáncer de tiroides representa aproximadamente el 1 % de todos los cánceres. Debido a esto, la principal preocupación cuando se encuentra un nódulo tiroideo es examinarlo cuidadosamente para descartar la posibilidad de cáncer.
Los nódulos tiroideos pueden presentarse de diferentes formas. Algunos son quísticos, lo que significa que están llenos de líquido. Otros son nódulos coloides, que contienen una sustancia gelatinosa. También pueden ser hiperplásicos (un crecimiento excesivo de células tiroideas normales) o adenomatosos (un tipo de tumor benigno del tejido glandular). Comprender el tipo de nódulo ayuda a su médico a decidir el mejor curso de acción.
Síntomas y causas
La mayoría de los nódulos tiroideos no causan síntomas y a menudo se descubren durante un examen físico de rutina o una prueba de imagen por otro problema de salud. Sin embargo, algunos nódulos pueden provocar signos notables o ser causados por afecciones subyacentes.
Síntomas
Para la mayoría de las personas, los nódulos tiroideos son asintomáticos, lo que significa que no causan ningún problema. Cuando aparecen síntomas, generalmente están relacionados con el tamaño del nódulo o con si este afecta sus niveles de hormona tiroidea:
- Dificultad para respirar o tragar: Si un nódulo crece lo suficiente, puede presionar la tráquea o el esófago, lo que dificulta la respiración o la deglución. Es posible que sienta una presión constante o un "cosquilleo en la garganta".
- Ronquera: Este es un síntoma poco común, pero puede ser señal de un problema más grave. La ronquera (una voz áspera o ronca) puede ocurrir si un nódulo canceroso crece y afecta el nervio laríngeo recurrente, que controla las cuerdas vocales.
- Bulto visible: Es posible que note un bulto o hinchazón en el cuello, o que alguien más se lo señale.
- Síntomas de una tiroides hiperactiva (hipertiroidismo): Si el nódulo produce demasiada hormona tiroidea, puede experimentar síntomas como pérdida de peso inexplicable, latidos cardíacos rápidos o irregulares, nerviosismo, ansiedad, temblores, aumento de la sudoración o dificultad para dormir.
- Síntomas de una tiroides hipoactiva (hipotiroidismo): Si el nódulo interfiere con la función tiroidea normal, lo que provoca una producción insuficiente de hormonas, es posible que se sienta cansado, aumente de peso, sienta frío, tenga la piel seca o sufra estreñimiento.
Es importante estar atento a ciertos síntomas de "alerta" que requieren atención médica urgente. Estos incluyen un nódulo que crece rápidamente, ronquera inexplicable o ganglios linfáticos inflamados en el cuello (linfadenopatía cervical).
Causas
En muchos casos, se desconoce la causa exacta de los nódulos tiroideos. Sin embargo, se sabe que varios factores contribuyen a su desarrollo o aumentan el riesgo de que un nódulo sea canceroso:
- Deficiencia de yodo: El yodo es esencial para la producción de hormonas tiroideas. La falta de yodo en la dieta puede provocar que la glándula tiroides se agrande (una afección llamada bocio) y forme nódulos. Esto es menos común en el Reino Unido debido a que se añade yodo a algunos alimentos, pero aún puede ser un factor.
- Afecciones autoinmunes: Son afecciones en las que el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error sus propios tejidos. Algunos ejemplos incluyen:
- Tiroiditis de Hashimoto: Esta afección a menudo conduce a una tiroides hipoactiva (hipotiroidismo) y puede hacer que la glándula tiroides se vuelva irregular o forme nódulos.
- Enfermedad de Graves: Esta afección suele causar una tiroides hiperactiva (hipertiroidismo) y también puede estar asociada con nódulos tiroideos.
- Medicamentos: Ciertos medicamentos a veces pueden contribuir al desarrollo de nódulos tiroideos, como el litio (utilizado para trastornos del estado de ánimo) y la amiodarona (utilizada para problemas del ritmo cardíaco).
- Factores de riesgo de malignidad (cáncer): Aunque la mayoría de los nódulos son benignos, algunos factores aumentan la probabilidad de que un nódulo sea canceroso:
- Edad: Tener menos de 20 años o más de 70 años.
- Exposición a radiación: Antecedentes de exposición a radiación, especialmente en el área de la cabeza y el cuello (por ejemplo, debido a tratamientos médicos previos).
- Tabaquismo: Fumar es un factor de riesgo general para muchos tipos de cáncer, incluido el cáncer de tiroides.
- Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con cáncer de tiroides u otros tumores endocrinos (cánceres que afectan a las glándulas productoras de hormonas).
Diagnóstico y exploraciones
Cuando se sospecha o se descubre un nódulo tiroideo, su médico llevará a cabo una evaluación exhaustiva para determinar su naturaleza y si es necesario realizar más investigaciones. El objetivo principal es descartar el cáncer de tiroides.
Diagnóstico
El proceso de diagnóstico suele comenzar con una conversación detallada sobre su historial médico y un examen físico:
- Historial médico: Su médico le preguntará sobre cualquier síntoma que haya experimentado, cuánto tiempo hace que notó el nódulo, si ha cambiado de tamaño y si tiene algún factor de riesgo de cáncer de tiroides, como antecedentes familiares o exposición previa a radiación.
- Examen físico: Su médico le examinará el cuello cuidadosamente. Palpará su glándula tiroides para evaluar el tamaño, la forma y la consistencia de cualquier bulto. También comprobará si hay ganglios linfáticos inflamados en el cuello, lo cual podría ser un signo de propagación del cáncer.
Es importante que usted mismo controle su cuello para detectar cualquier cambio. Si nota que el bulto aumenta de tamaño o de dureza, que aparecen nuevos bultos, o si desarrolla dificultades para tragar, respirar o ronquera, debe ponerse en contacto con su médico de cabecera.
Investigaciones
Tras la evaluación inicial, es posible que se recomienden varias pruebas. Estas suelen realizarse en una "clínica de atención integral" (One-Stop Clinic), donde puede someterse a múltiples investigaciones el mismo día.
- Pruebas de función tiroidea (PFT): Son análisis de sangre que miden los niveles de hormonas relacionadas con la glándula tiroides, específicamente la hormona estimulante de la tiroides (TSH), la tiroxina libre (fT4) y la triyodotironina libre (fT3). Estas pruebas ayudan a determinar si su glándula tiroides funciona normalmente (eutiroideo), si tiene hipoactividad (hipotiroidismo) o hiperactividad (hipertiroidismo). Cabe señalar que si tiene una tiroides hiperactiva o hipoactiva asociada con un bocio nodular (una glándula tiroides agrandada con nódulos), generalmente es menos probable que se trate de cáncer de tiroides.
- Ecografía: Esta es una investigación clave. Una ecografía utiliza ondas sonoras para crear imágenes detalladas de su glándula tiroides y de cualquier nódulo. Ayuda a su médico a determinar características importantes del nódulo, como si es sólido o está lleno de líquido (quístico), su tamaño exacto, su forma y otras características que pueden indicar la probabilidad de cáncer. La ecografía también ayuda a guiar procedimientos adicionales como una biopsia y puede verificar si hay ganglios linfáticos agrandados en el cuello.
En el Reino Unido, los médicos suelen utilizar el sistema de clasificación U (U1 a U5) de la Asociación Británica de Tiroides (BTA) para evaluar el riesgo de malignidad (cáncer) basándose en las características ecográficas:

- U1: Tiroides normal.
- U2: Características benignas (no cancerosas). Estos nódulos generalmente no requieren una biopsia a menos que sean muy grandes (4 centímetros o más) o si existe una fuerte sospecha clínica de cáncer.
- U3: Características indeterminadas. El riesgo de cáncer es incierto y, por lo general, se recomienda una biopsia.
- U4: Características sospechosas. Existe una mayor sospecha de cáncer y se recomienda encarecidamente una biopsia.
- U5: Características malignas (cancerosas). Existe una probabilidad muy alta de cáncer y una biopsia es esencial.
- Citología por aspiración con aguja fina (PAAF) / Biopsia: Si la ecografía muestra características sospechosas (U3 o superior), generalmente se realiza una biopsia. Esto implica el uso de una aguja muy fina para recolectar una pequeña muestra de células del nódulo. El procedimiento a menudo se realiza bajo guía ecográfica para garantizar la precisión. Luego, las células se envían a un laboratorio para su examen bajo un microscopio.
Los resultados de la PAAF también se clasifican, generalmente utilizando un sistema de clasificación Thy (Thy1 a Thy5):
Es común experimentar algo de molestia leve o hematomas en el cuello después de una PAAF, pero esto suele ser temporal. - Thy1: No diagnóstico (cantidad insuficiente de células para un diagnóstico claro).
- Thy2: Benigno (no canceroso).
- Thy3: Lesión folicular de significado indeterminado / Atipia de significado indeterminado (las células son anormales, pero no está claro si son cancerosas).
- Thy4: Sospechoso de malignidad (probablemente canceroso).
- Thy5: Casi con toda seguridad cáncer.
- Gammagrafía con tecnecio: Si presenta síntomas de tiroides hiperactiva (tirotoxicosis) y los análisis de sangre iniciales para detectar anticuerpos contra el receptor de TSH (que ayudan a diagnosticar la enfermedad de Graves) son negativos, se puede considerar una gammagrafía con tecnecio. Esta gammagrafía utiliza una pequeña cantidad de material radiactivo para mostrar qué tan activas son las diferentes partes de su glándula tiroides.
- Derivación urgente por sospecha de cáncer (USC): Si su médico tiene una alta sospecha de cáncer según sus síntomas, examen físico o resultados de pruebas iniciales, es posible que lo deriven con urgencia a un servicio especializado en nódulos cervicales de ORL (Otorrinolaringología). Esta derivación de vía rápida se realiza normalmente ante características tales como el crecimiento rápido del nódulo, ronquera inexplicable, ganglios linfáticos inflamados en el cuello, antecedentes de radiación previa en el cuello, antecedentes familiares de tumores endocrinos o si tiene 16 años o menos.
Gestión y tratamiento
El plan de gestión y tratamiento para un nódulo tiroideo depende totalmente del diagnóstico (si es benigno, sospechoso o canceroso) y de si está afectando sus niveles de hormona tiroidea.
- Para nódulos benignos (Thy2, U2):
- Seguimiento: Si se confirma que el nódulo es benigno y no causa ningún síntoma, a menudo no se necesita un tratamiento específico. Es posible que le den el alta para que continúe bajo el cuidado de su médico de cabecera, con la recomendación de vigilar cualquier cambio futuro. Algunas clínicas pueden ofrecer ecografías de seguimiento periódicas para controlar el tamaño y las características del nódulo a lo largo del tiempo, mientras que otras pueden darle el alta una vez descartado el cáncer.
- Aspiración: Si tiene un quiste sintomático (un nódulo lleno de líquido) o un nódulo predominantemente quístico, su médico puede ofrecerle aspirarlo. Esto implica el uso de una aguja para drenar el líquido, lo cual puede aliviar la presión y los síntomas.
- Ablación con etanol: Si el líquido vuelve a acumularse en un quiste después de la aspiración, se puede considerar la ablación con etanol. Este procedimiento consiste en inyectar alcohol en el quiste para ayudar a evitar que se vuelva a llenar.
- Ablación por radiofrecuencia: Para los nódulos benignos que causan síntomas (por ejemplo, presión o preocupaciones estéticas) pero que no son cancerosos, se están explorando tratamientos menos invasivos, como la ablación por radiofrecuencia, en ensayos en curso. Esta técnica utiliza el calor generado por ondas de radio para reducir el tamaño del nódulo.
- Para la disfunción tiroidea (hipotiroidismo o hipertiroidismo):
- Hipotiroidismo (tiroides hipoactiva): Si su tiroides es hipoactiva, normalmente se le recetará levotiroxina, una hormona tiroidea sintética. La dosis se ajustará cuidadosamente para que sus niveles de TSH (hormona estimulante de la tiroides) vuelvan al rango normal. Es importante mantener la dosis correcta, ya que unos niveles de TSH demasiado bajos pueden conllevar riesgos como fibrilación auricular (latidos cardíacos irregulares) y osteoporosis (debilitamiento de los huesos). Los pacientes con hipotiroidismo asociado a un bocio nodular suelen ser derivados a una clínica de endocrinología general para su seguimiento continuo.
- Hipertiroidismo (tiroides hiperactiva): Si su tiroides es hiperactiva, es posible que se le recete un medicamento como el carbimazol. Las dosis iniciales pueden oscilar entre 5 y 40 mg diarios y se ajustarán para controlar sus niveles de hormona tiroidea. Los pacientes con hipertiroidismo asociado a un bocio nodular también suelen ser derivados a una clínica de endocrinología general. El inicio de otro medicamento hormonal tiroideo llamado liotironina suele estar restringido a los endocrinólogos.
- Para nódulos sospechosos o malignos (Thy3-5, U3-5):
- Hemitiroidectomía diagnóstica: Si los resultados de la biopsia no son concluyentes (por ejemplo, Thy3 o Thy4), o si existe una fuerte sospecha de cáncer que no puede confirmarse solo mediante PAAF (punción aspiración con aguja fina), puede recomendarse una hemitiroidectomía diagnóstica. Este es un procedimiento quirúrgico en el que se extirpa el nódulo y toda la mitad (lóbulo) de la glándula tiroides que lo contiene. Esto permite un examen patológico exhaustivo (observar el tejido bajo un microscopio) para determinar definitivamente si el nódulo es canceroso y si se ha propagado. El tratamiento posterior se decidirá en función de estos resultados patológicos detallados.
- Otras opciones quirúrgicas: Para los nódulos no quísticos o una glándula tiroides agrandada (bocio) que causa síntomas compresivos significativos (presión sobre la tráquea o el esófago), la cirugía puede ser una opción para extirpar parte o la totalidad de la glándula tiroides.
- Ablación con yodo radiactivo: En algunos casos, para nódulos no quísticos o bocios que causan síntomas compresivos, podría considerarse la ablación con yodo radiactivo. Este tratamiento utiliza yodo radiactivo para destruir las células tiroideas hiperactivas o reducir el tamaño de la glándula.
- Ablación térmica percutánea: De forma similar a la ablación por radiofrecuencia, otras técnicas de ablación térmica percutánea (que utilizan calor aplicado a través de la piel) pueden ser opciones para nódulos no quísticos o bocios que causan síntomas compresivos.
Prevención
Aunque no siempre es posible prevenir los nódulos tiroideos, especialmente dado que muchas causas son desconocidas, existen algunas prácticas generales de salud y puntos de concienciación que pueden ser útiles:
- Mantenga una dieta equilibrada: En el Reino Unido, la deficiencia de yodo es menos común debido a que el yodo está presente en diversos alimentos, incluidos los productos lácteos, el marisco y la sal yodada. Una dieta equilibrada generalmente proporciona suficiente yodo. Sin embargo, si le preocupa su ingesta de yodo, consúltelo con su médico o un dietista.
- Evite la exposición innecesaria a la radiación: Si tiene antecedentes de exposición a radiación en la cabeza y el cuello, o si se está sometiendo a pruebas de diagnóstico por imagen, hable con su médico sobre la necesidad de realizar exploraciones basadas en radiación.
- Deje de fumar: Fumar es un factor de riesgo conocido para muchos tipos de cáncer, incluido el cáncer de tiroides. Dejar de fumar puede mejorar significativamente su salud general y reducir su riesgo.
- Tenga en cuenta sus antecedentes familiares: Si tiene un familiar cercano con cáncer de tiroides u otros tumores endocrinos, asegúrese de informar a su médico. Esta información les ayuda a evaluar su riesgo y a orientar cualquier seguimiento necesario.
- Autoexámenes regulares: Revisar periódicamente su cuello en busca de bultos nuevos, hinchazones o cambios en nódulos existentes puede ayudar a la detección temprana. Si nota algo inusual, contacte a su médico de cabecera.
- Atención médica inmediata: Si experimenta síntomas preocupantes como el crecimiento rápido de un bulto, ronquera inexplicable o dificultad para tragar o respirar, busque atención médica de inmediato. La detección y el diagnóstico tempranos son cruciales para un tratamiento eficaz.
Perspectivas / Pronóstico
Las perspectivas a largo plazo para las personas con nódulos tiroideos son generalmente muy positivas, especialmente dado que la gran mayoría son benignos. Su pronóstico (el curso probable de su afección) depende en gran medida del diagnóstico específico y de cómo se trate.
- Para nódulos benignos:
Si se confirma que su nódulo es benigno (no canceroso), el pronóstico es excelente. Muchos nódulos benignos no requieren ningún tratamiento activo más allá del diagnóstico inicial y la tranquilidad del paciente. Por lo general, será dado de alta para continuar bajo el cuidado de su médico de cabecera. Es importante mantenerse atento y seguir vigilando su cuello ante cualquier cambio futuro, como un aumento en el tamaño o la dureza del nódulo, la aparición de nuevos bultos o el desarrollo de síntomas como dificultad para tragar, respirar o ronquera. Si ocurre alguno de estos cambios, debe comunicarse con su médico de cabecera para una evaluación adicional.
Para los nódulos benignos que causan síntomas (por ejemplo, un tamaño grande que provoca presión), tratamientos como la aspiración o la ablación pueden reducir eficazmente su tamaño y aliviar las molestias, permitiéndole vivir cómodamente sin problemas continuos. - Para nódulos malignos (cáncer de tiroides):
Si se descubre que un nódulo tiroideo es canceroso, es natural sentirse preocupado. Sin embargo, el pronóstico para la mayoría de los tipos de cáncer de tiroides es generalmente muy bueno, especialmente cuando se detecta a tiempo. Los nódulos cancerosos no tratados pueden crecer hacia las estructuras circundantes del cuello, lo que podría afectar el nervio de las cuerdas vocales (lo que podría causar ronquera) o presionar la tráquea. Por eso es tan importante un diagnóstico temprano y preciso.
Tras el tratamiento para el cáncer de tiroides, que a menudo implica una cirugía para extirpar parte o la totalidad de la glándula tiroides, es posible que necesite una terapia de reemplazo de hormona tiroidea de por vida con levotiroxina. Este medicamento ayuda a mantener las funciones corporales normales y también puede desempeñar un papel en la prevención de la reaparición del cáncer. Serán necesarias citas de seguimiento periódicas, que incluyan análisis de sangre y pruebas de imagen, para controlar su recuperación y verificar si hay signos de recurrencia o nuevos nódulos.
En general, independientemente de si su nódulo tiroideo es benigno o maligno, un manejo eficaz y un seguimiento adecuado significan que la mayoría de las personas con nódulos tiroideos pueden esperar vivir una vida plena y saludable.
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