Reviewed by Mr Ahmad A. Hariri - Consultant ENT, Head & Neck and Thyroid Surgeon.
Aviso de traducción: Este folleto ha sido traducido automáticamente del inglés. Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar la precisión clínica, las traducciones automáticas pueden contener errores o matices. Para decisiones clínicas, consulte a un médico.
Descargo de responsabilidad: Este folleto proporciona información general y está destinado únicamente a fines educativos. No debe utilizarse como sustituto del asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Busque siempre el consejo de un profesional de la salud calificado para cualquier inquietud sobre la salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento.
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Contenido
Este folleto proporciona información general sobre la realización de una tiroidectomía parcial (extirpación de una parte de la glándula tiroides). Esto incluye procedimientos como la hemitiroidectomía (lobectomía tiroidea), la istmectomía y la tiroidectomía subtotal.
¿Qué es la glándula tiroides y cuál es su función?
La glándula tiroides es una pequeña glándula endocrina con forma de mariposa situada en la parte frontal inferior del cuello, justo debajo de la nuez de Adán (o donde esta se encontraría). Tiene dos lóbulos, uno a cada lado de la tráquea, que están conectados por un estrecho puente de tejido llamado istmo.
La función principal de la glándula tiroides es producir hormonas tiroideas, principalmente tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). Estas hormonas se liberan en el torrente sanguíneo y viajan a todas las partes del cuerpo. Desempeñan un papel crucial en la regulación del metabolismo del cuerpo, es decir, la velocidad a la que funcionan las células y los procesos corporales. Si la tiroides produce demasiada hormona (hipertiroidismo o tirotoxicosis), los procesos del cuerpo se aceleran. Si produce muy poca hormona (hipotiroidismo), los procesos del cuerpo se ralentizan.
¿Qué es una tiroidectomía parcial?
Una tiroidectomía parcial es una operación quirúrgica para extirpar solo una parte de la glándula tiroides. El tipo específico de tiroidectomía parcial depende de qué cantidad y qué parte de la glándula se extirpe:
Hemitiroidectomía o lobectomía tiroidea: Este es el tipo más común de tiroidectomía parcial e implica la extirpación de un lóbulo completo (la mitad) de la glándula tiroides.
Istmusectomía: Este procedimiento implica la extirpación únicamente del istmo, la parte central de la glándula tiroides que conecta los dos lóbulos. A menudo se realiza para nódulos pequeños localizados dentro del istmo.
Tiroidectomía subtotal: Implica la extirpación de la mayor parte de la glándula tiroides, pero dejando una pequeña cantidad de tejido tiroideo, generalmente en uno o ambos lados. Este procedimiento rara vez se realiza en la actualidad.
Su cirujano le explicará qué tipo de tiroidectomía parcial se le recomienda y por qué.
¿Por qué podría necesitar una tiroidectomía parcial?
La cirugía para extirpar parte de la glándula tiroides puede recomendarse por varias razones:
Fines diagnósticos: Si usted tiene un nódulo tiroideo o una inflamación en un lóbulo que resulta sospechosa (por ejemplo, según una ecografía o una biopsia por aguja no concluyente), se puede realizar una hemitiroidectomía para extirpar el nódulo y el lóbulo circundante para que un patólogo realice un examen detallado y obtenga un diagnóstico definitivo.
Nódulos o quistes benignos (no cancerosos): Si un nódulo o quiste benigno es grande, causa síntomas (como presión, dificultad para tragar o respirar) o es una preocupación estética, la extirpación de la parte afectada de la tiroides puede resolver estos problemas.
Nódulo hiperactivo (tóxico): Si un solo nódulo en su tiroides está sobreproduciendo hormona tiroidea, la extirpación del lóbulo que contiene dicho nódulo (hemitiroidectomía) puede curar el hipertiroidismo.
Cáncer de tiroides pequeño y localizado: En ciertos casos de cáncer de tiroides pequeño en etapa temprana confinado a un solo lóbulo, una hemitiroidectomía puede ser un tratamiento suficiente.
Bocio (glándula tiroides agrandada) que afecta a un lóbulo o al istmo: Si solo una parte de su tiroides está agrandada y causa síntomas compresivos o es antiestética.
Su cirujano analizará las razones específicas para recomendar una tiroidectomía parcial en su caso particular.
¿Qué sucede antes de la cirugía?
Antes de su operación, se llevarán a cabo varios pasos:
Consulta ambulatoria: Se reunirá con su cirujano para hablar sobre la operación en detalle. Esto incluirá por qué es necesaria la cirugía, qué parte de la tiroides se extirpará, el procedimiento en sí, los posibles riesgos y qué esperar durante la recuperación. También es posible que se reúna con un enfermero especialista clínico para obtener más información y apoyo. Este es un momento importante para hacer cualquier pregunta que tenga.
Consentimiento informado: Su cirujano se asegurará de que usted comprenda la operación y le solicitará su consentimiento informado para proceder.
Evaluación preoperatoria: Por lo general, una o dos semanas antes de la cirugía, asistirá a una clínica de evaluación preoperatoria. Un enfermero especialista:
Revisará su estado general de salud y su historial médico.
Le preguntará sobre cualquier medicamento que esté tomando actualmente (por favor, traiga una lista).
Programará las pruebas necesarias, tales como:
Análisis de sangre de rutina (incluyendo la función tiroidea y posiblemente los niveles de calcio como referencia).
ECG (electrocardiograma o trazado cardíaco).
Prueba cutánea de SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina).
También es posible que le vea un anestesista o un médico si fuera necesario.
Evaluación de la voz: Su cirujano comprobará la función de sus cuerdas vocales antes de la cirugía para asegurarse de que funcionan normalmente.
Ajustes de medicación: Se le informará si necesita suspender algún medicamento antes de la cirugía, como aspirina, medicamentos antiinflamatorios o anticoagulantes (por ejemplo, warfarina).
Tabaquismo: Si usted fuma, se recomienda encarecidamente dejar de fumar o reducir significativamente el consumo mucho antes de la cirugía, y al menos 24 horas antes de la anestesia, para favorecer la cicatrización y reducir los riesgos anestésicos.
Ayuno: Recibirá instrucciones específicas sobre cuándo dejar de comer y beber antes de su operación.
¿Qué sucede durante la cirugía?
La operación se realiza bajo anestesia general, por lo que usted estará dormido durante todo el procedimiento.
Incisión: El cirujano realizará un corte (incisión) en un pliegue natural de la piel en la parte inferior del cuello.
Procedimiento: El cirujano identificará y protegerá cuidadosamente las estructuras importantes de su cuello en el lado que se está operando. Estas incluyen:
El nervio laríngeo recurrente, que controla la laringe (caja de la voz) en ese lado.
Las glándulas paratiroides en ese lado, que controlan los niveles de calcio. Se realizan esfuerzos para preservar estas glándulas y su suministro sanguíneo.
Extirpación de tejido tiroideo: La porción planificada de su glándula tiroides (un lóbulo para una hemitiroidectomía, el istmo para una istmectomía, o la mayor parte de la glándula para una tiroidectomía subtotal) será extirpada cuidadosamente. La parte restante de su glándula tiroides (si la hay) se deja en su lugar.
Cierre de la herida: La incisión generalmente se cierra con suturas absorbibles (puntos) debajo de la piel. La superficie de la piel puede sellarse luego con pegamento quirúrgico o, a veces, con tiras finas de cinta adhesiva (Steristrips).
Drenaje: Ocasionalmente, se puede colocar un pequeño tubo de plástico (drenaje) en la herida para eliminar cualquier exceso de líquido. Por lo general, se retira un día después aproximadamente.
Duración: La operación suele durar de 1 a 2 horas, pero esto puede variar.
¿Qué sucede después de la cirugía?
Después de su operación, será trasladado a un área de recuperación y luego a la sala de hospitalización.
Observación: El personal de enfermería le vigilará, controlando su presión arterial, pulso, niveles de oxígeno y su herida.
Alivio del dolor: Es posible que sienta algo de dolor en el cuello. Se le administrarán analgésicos para que se sienta cómodo.
Posición: Es probable que se le anime a sentarse bastante erguido para ayudar a reducir la inflamación.
Voz: Su voz podría sonar un poco ronca o débil. Esto es común y generalmente temporal.
Niveles de calcio:
Después de una hemitiroidectomía o istmusectomía, los problemas de niveles bajos de calcio son muy poco frecuentes porque las glándulas paratiroides del lado no operado no se ven afectadas y siguen funcionando normalmente. Aun así, es posible que se controlen los niveles de calcio en sangre como medida de precaución.
Después de una tiroidectomía subtotal, existe un mayor riesgo de niveles bajos de calcio temporales (o, raramente, permanentes), similar a una tiroidectomía total, dependiendo de cuánto tejido tiroideo y cuántas glándulas paratiroides se vean afectadas. Si este es su caso, sus niveles de calcio serán monitoreados más de cerca.
Informe inmediatamente a su enfermero o médico si siente hormigueo en los labios, los dedos de las manos o de los pies, o calambres musculares.
Comer y beber: Por lo general, puede comenzar a ingerir líquidos poco después de la operación y comer tan pronto como se sienta capaz.
Retirada del drenaje: Si se utilizó un drenaje, se retirará cuando el drenaje sea mínimo.
Movilización: Se le animará a levantarse de la cama y caminar con ayuda, generalmente a partir del día siguiente a la cirugía.
Estancia hospitalaria: Para una hemitiroidectomía o istmusectomía sin complicaciones, es posible que permanezca en el hospital durante 1 noche. Una tiroidectomía subtotal podría requerir una estancia ligeramente más larga.
Alta: Antes de irse a casa, recibirá instrucciones sobre el cuidado de la herida, los medicamentos necesarios y los detalles de su cita de seguimiento.
¿Cuáles son los posibles riesgos y complicaciones?
Todas las operaciones conllevan algún riesgo. Su cirujano los analizará con usted. Para una tiroidectomía parcial, los posibles riesgos incluyen:
Riesgos de la anestesia general: Son poco frecuentes y serán tratados por su anestesista.
Sangrado (hematoma): Una acumulación de sangre debajo de la piel. Es poco común y suele ocurrir poco después de la cirugía. Si es importante, podría requerir volver al quirófano.
Infección de la herida: Rara, generalmente tratable con antibióticos.
Cicatriz: Tendrá una cicatriz, generalmente en un pliegue del cuello, que suele atenuarse bien con el tiempo.
Cicatrización anormal (queloide o hipertrófica): Rara, pero algunas personas pueden desarrollar cicatrices más gruesas.
Entumecimiento/tirantez alrededor de la cicatriz: Común al principio y generalmente mejora.
Seroma: Una acumulación de líquido claro debajo de la cicatriz, que generalmente se resuelve por sí sola.
Cambio de voz (disfonía):
Ronquera/debilidad temporal: Puede ocurrir debido a una contusión del nervio laríngeo recurrente en el lado de la cirugía, inflamación o el tubo de respiración. Generalmente se recupera en días o semanas.
Lesión permanente del nervio laríngeo recurrente (en el lado operado): Ocurre en aproximadamente el 1% de los casos. Puede resultar en una voz permanentemente ronca o débil.
Lesión del nervio laríngeo superior (en el lado operado): Puede afectar la proyección y el tono de la voz. Generalmente es temporal.
Necesidad de reemplazo de hormona tiroidea (hipotiroidismo):
Después de una hemitiroidectomía, el lóbulo restante suele ser capaz de producir suficiente hormona tiroidea para las necesidades del cuerpo, por lo que muchos pacientes (alrededor del 70-90%) no requieren tabletas de hormona tiroidea de por vida. Sin embargo, alrededor del 10-30% de los pacientes pueden desarrollar hipotiroidismo más adelante y necesitar levotiroxina.
Después de una istmectomía (si los lóbulos están sanos), generalmente no se necesita terapia de reemplazo hormonal.
Después de una tiroidectomía subtotal, la necesidad de reemplazo hormonal es más probable, dependiendo de cuánto tejido tiroideo funcional permanezca.
Se le realizarán análisis de sangre después de la cirugía para comprobar la función del tejido tiroideo restante.
Perspectiva a largo plazo
Función tiroidea: La principal consideración a largo plazo después de una tiroidectomía parcial es la función del tejido tiroideo restante.
Muchos pacientes, especialmente después de una hemitiroidectomía, mantendrán una función tiroidea normal sin necesidad de medicación.
Se necesitarán análisis de sangre regulares (TSH) para controlar sus niveles de hormona tiroidea.
Si su tejido tiroideo restante no produce suficiente hormona (hipotiroidismo), deberá tomar tabletas de levotiroxina diariamente. Los síntomas del hipotiroidismo incluyen fatiga, aumento de peso, piel seca, estreñimiento y sensación de frío. Comuníquese con su médico de cabecera si desarrolla estos síntomas.
Niveles de calcio: Para la mayoría de las tiroidectomías parciales (hemitiroidectomía, istmectomía), los problemas de calcio a largo plazo son extremadamente raros. Si se sometió a una tiroidectomía subtotal y desarrolló hipoparatiroidismo permanente (poco común), necesitaría calcio y vitamina D de por vida.
Seguimiento: Tendrá citas de seguimiento con su cirujano para verificar su recuperación y discutir los resultados de patología. El seguimiento a largo plazo se centrará en controlar su función tiroidea. Si su cirugía fue por cáncer, se aplicarán protocolos de seguimiento específicos para el cáncer.
Recuperación y regreso a las actividades normales
Cuidado de la herida:
Si se utilizó pegamento quirúrgico sobre puntos de sutura absorbibles, por lo general puede ducharse al día siguiente de la cirugía. Seque la zona dando toques suaves.
Si se utilizaron tiras adhesivas (Steristrips), intente mantenerlas secas durante aproximadamente una semana, o según le indiquen.
Una vez cicatrizada, un masaje suave con una crema hidratante sin perfume puede ayudar a mejorar la cicatriz.
Comuníquese con su médico de cabecera si observa signos de infección (aumento del enrojecimiento, dolor, hinchazón, secreción).
Reposo y actividad:
Tómelo con calma durante las primeras 1 o 2 semanas.
Evite actividades extenuantes y levantar objetos pesados hasta que su cirujano se lo indique (generalmente de 2 a 4 semanas).
Los ejercicios suaves de cuello pueden ayudar con la rigidez una vez que haya comenzado la cicatrización.
Regreso al trabajo: Por lo general, de 1 a 2 semanas para tareas ligeras, más tiempo para trabajos que requieran mayor esfuerzo físico.
Conducción: Cuando pueda girar la cabeza cómodamente y no sienta dolor significativo.
Vida después de una tiroidectomía parcial
Para la mayoría de las personas, la vida después de una tiroidectomía parcial continúa casi igual que antes, especialmente si el tejido tiroideo restante funciona normalmente.
Control: El aspecto clave es el control periódico de sus niveles de hormona tiroidea mediante análisis de sangre con su médico de cabecera.
Concienciación: Esté atento a los síntomas de una tiroides hipoactiva (hipotiroidismo) e infórmelos a su médico de cabecera si aparecen, ya que es posible que deba comenzar a tomar levotiroxina.
Medicamento: Si necesita levotiroxina, es un comprimido sencillo que se toma una vez al día.
Apoyo: Las organizaciones de apoyo al paciente, como la British Thyroid Foundation, pueden ofrecer información y apoyo.
La mayoría de las personas se recuperan bien de una tiroidectomía parcial y mantienen una buena calidad de vida.
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