Escisión de quiste branquial

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Este folleto está diseñado para proporcionarle información sobre la escisión (extirpación quirúrgica) de un quiste de la segunda hendidura branquial. Explica en qué consiste el procedimiento, por qué puede ser necesario, los posibles riesgos y qué esperar durante su recuperación.

¿Qué es un quiste de la segunda hendidura branquial?
Un quiste de la hendidura branquial es un tipo de bulto que se forma en el cuello. Es una afección congénita, lo que significa que está presente desde el nacimiento. Estos quistes se desarrollan a partir de restos de estructuras que forman la cabeza y el cuello durante el desarrollo del bebé en el útero. Los quistes de la segunda hendidura branquial son el tipo más común y suelen aparecer debajo de la piel de los músculos del cuello a ambos lados, en la parte lateral superior del cuello, entre los cartílagos hioides y tiroides.
¿Por qué podría necesitar la escisión de un quiste de la segunda hendidura branquial?
Aunque estos quistes suelen ser benignos (no cancerosos), a menudo se recomienda su extirpación quirúrgica por varias razones:
- Infecciones recurrentes: Los quistes branquiales pueden infectarse, lo que provoca dolor, hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad. Las infecciones repetidas pueden ser molestas y pueden derivar en la formación de abscesos.
- Drenaje: El quiste puede drenar un líquido similar a la mucosidad, lo cual puede resultar incómodo.
- Preocupaciones estéticas: El quiste puede ser visible como un bulto en el cuello, lo que causa preocupaciones estéticas para algunas personas.
- Riesgo poco común de malignidad: Aunque es poco frecuente, existe una posibilidad muy pequeña de que un quiste branquial se vuelva canceroso.
- Síntomas por presión: Si el quiste crece mucho, podría presionar los nervios o vasos sanguíneos cercanos, lo que podría causar síntomas como dificultad para tragar, respiración ruidosa (estridor) o incluso hipertensión secundaria.
¿Qué sucede antes de la cirugía?
- Clínica de preevaluación: Acudirá a una clínica de preevaluación donde le realizarán análisis de sangre y posiblemente un electrocardiograma (ECG) para asegurarse de que está en condiciones para la anestesia.
- Historial médico: El enfermero o enfermera le preguntará sobre su salud general, medicamentos y cualquier alergia.
- Ayuno: Se le indicará que no debe comer ni beber nada durante al menos seis horas antes de la operación.
- Formulario de consentimiento: Se le pedirá que firme un formulario de consentimiento, confirmando que comprende el procedimiento y sus riesgos. Tendrá la oportunidad de hablar sobre cualquier inquietud con el enfermero o enfermera o con el cirujano.
- Estudios de imagen: Es posible que le hayan realizado estudios de imagen (ecografía, tomografía computarizada o resonancia magnética) para ayudar al cirujano a planificar el procedimiento.
¿Qué sucede durante la cirugía?
- Anestesia general: La cirugía se realiza bajo anestesia general, lo que significa que usted estará dormido y no sentirá dolor.
- Incisión: El cirujano realizará una incisión en el cuello, generalmente a lo largo de un pliegue natural de la piel para minimizar la cicatrización.
- Extirpación del quiste: El cirujano extirpará cuidadosamente todo el quiste y cualquier conducto asociado (un pequeño canal que puede conectar el quiste con la piel o con tejidos más profundos). El conducto de un quiste de la segunda hendidura branquial puede extenderse entre las arterias carótidas interna y externa, hacia la región de las amígdalas. Se requiere una disección cuidadosa para extirpar todo el conducto y prevenir la recurrencia.
- Drenaje (si es necesario): En algunos casos, se puede colocar un drenaje pequeño y temporal en la herida para eliminar el exceso de líquido o sangre.
- Cierre: La incisión se cerrará con suturas (puntos). Estos pueden ser absorbibles o puede ser necesario retirarlos más adelante.
¿Qué sucede después de la cirugía?
Sala de recuperación: Usted será monitoreado en la sala de recuperación hasta que esté despierto y estable.
- Sala de hospitalización: Le trasladarán a una sala de hospitalización, donde el personal de enfermería controlará periódicamente sus signos vitales (pulso, presión arterial, respiración) y su herida.
- Control del dolor: Se le administrará medicación para el dolor según sea necesario.
- Goteo (si es necesario): Es posible que le coloquen un goteo (vía intravenosa) para administrarle líquidos.
- Retirada del drenaje (si procede): Si se le colocó un drenaje, el médico lo retirará antes de que reciba el alta, generalmente en uno o dos días.
- Dieta: Se le indicará cuándo puede empezar a beber y comer. Comience con sorbos de agua y avance según lo tolere.
- Posición: Es posible que se le pida que permanezca en posición erguida para facilitar el drenaje.
- Movimiento del cuello: Se recomienda realizar movimientos suaves de cuello para evitar la rigidez.
- Alta hospitalaria: Es probable que reciba el alta hospitalaria en el transcurso de una o dos noches, dependiendo de su recuperación.
¿Cuáles son los posibles riesgos y complicaciones?
Todos los procedimientos quirúrgicos conllevan ciertos riesgos. Aunque las complicaciones derivadas de la extirpación de un quiste branquial son poco frecuentes, pueden incluir:
- Infección: Puede producirse una infección de la herida, lo que requeriría antibióticos.
- Sangrado/Hematomas: Es normal que aparezcan algunos hematomas, pero el sangrado excesivo es poco frecuente.
- Recurrencia: Existe una pequeña posibilidad de que el quiste vuelva a aparecer, lo que requeriría una nueva intervención quirúrgica.
- Cicatrización: La cicatriz es inevitable, pero los cirujanos intentan minimizar su apariencia. Algunas personas pueden desarrollar una cicatriz queloide (cicatriz elevada y engrosada).
- Daño nervioso: Existe un riesgo muy pequeño de daño temporal o permanente a los nervios cercanos. Esto podría afectar potencialmente al movimiento del hombro, la lengua, los labios o la voz. El cirujano toma grandes precauciones para proteger estos nervios. El entumecimiento alrededor de la cicatriz es común y suele desaparecer.
- Rigidez de cuello: Puede producirse rigidez temporal en el cuello, pero los ejercicios suaves ayudan a aliviarla.
- Riesgos de la anestesia: La anestesia general conlleva sus propios riesgos, que el anestesista comentará con usted. Estos pueden incluir náuseas, confusión y, muy raramente, complicaciones más graves.
- Daño a los dientes: Existe el riesgo de dañar los dientes, especialmente las fundas, coronas y carillas.
Perspectiva a largo plazo
La perspectiva a largo plazo tras la extirpación exitosa de un quiste de la segunda hendidura branquial es excelente. La mayoría de los pacientes experimentan una resolución completa de sus síntomas y no presentan complicaciones a largo plazo.
Recuperación y regreso a las actividades normales
- Alivio del dolor: Tome los analgésicos recetados según las indicaciones.
- Cuidado de la herida: Mantenga la herida limpia y seca. Evite el uso de maquillaje y cremas perfumadas en la zona. Si tiene pegamento quirúrgico sobre la herida, puede ducharse de inmediato, pero asegúrese de secarla después y evite frotar el pegamento durante las primeras semanas.
- Retirada de puntos: Si tiene puntos no reabsorbibles, se le informará cuándo y dónde debe acudir para que se los retiren.
- Masaje de la cicatriz: Una vez que el pegamento se haya caído o se hayan retirado los puntos, masajee suavemente la cicatriz con una crema hidratante sin perfume para ayudar a su curación.
- Protección solar: Proteja la cicatriz de la luz solar directa durante al menos 12 meses utilizando protector solar.
- Actividad: Evite realizar actividades extenuantes y levantar objetos pesados durante algunas semanas.
- Regreso al trabajo: Por lo general, puede realizar una declaración de enfermedad (autocertificación) durante los primeros siete días. Si es necesario, el hospital puede proporcionarle un certificado médico de aptitud laboral. El tiempo de baja laboral habitual es de unas dos semanas, pero esto depende de su trabajo.
- Seguimiento: Tendrá una cita de seguimiento con su cirujano para comprobar cómo evoluciona su curación.
Vivir tras la extirpación de un quiste branquial
Una vez que se haya extirpado el quiste y se haya recuperado por completo, no debería experimentar más problemas relacionados con él.
Cuándo buscar consejo médico
- Comuníquese con su cirujano o busque atención médica si presenta:
Fiebre - Aumento del dolor que no se controla con medicamentos.
- Hinchazón excesiva, enrojecimiento o secreción en la herida.
- Cualquier inquietud sobre su recuperación.
Este folleto proporciona información general y no debe reemplazar una conversación con su proveedor de atención médica. Su cirujano analizará su caso específico y responderá cualquier pregunta que pueda tener.
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